Google+ El Malpensante

Iceberg

Mis primos hermanos; 1917

.

 

 

© Estudio Caligari

 

Mis primos hermanos

El domingo 9 de diciembre en la tarde, mientras iba camino a El Malpensante con la necesidad apremiante de escribir algo para este Iceberg, me distraje al volante. Había llovido con furia pero sin saña, como a veces llueve a comienzos del verano en Bogotá (estación seca, para los forasteros). De repente, un cimbronazo casi me desaloja una corona. Por un instante, todo el apellido Hoyos se me iba sacudiendo. El iPod, sin embargo, siguió sonando como si nada: tremenda, aunque caprichosa, tecnología. Alcancé a recordar que en la prehistoria tecnológica cualquier vibración sacaba de su concentración a los primeros equipos de sonido que reproducían cidís en los carros. ¿Qué había pasado? Lo obvio, que debajo de uno de esos charcos que forma la lluvia capitalina se agazapaba un primo hermano mío: un Hueco de esos con H mayúscula.

Cuando por fin se reprogramó mi cerebro, me dije que valía la pena escribir algo sobre mis primos hermanos. Lo primero que saqué en claro es que en Bogotá los huecos son democráticos. De eso acababa de adquirir una prueba fehaciente, ya que el hueco que me había sacudido el distraído disco duro estaba ubicado nada menos que en La Cabrera, un barrio de ricos, donde Santiago Medina compartía calle con Alfonso López Michelsen y donde Gonzalo Rodríguez Gacha tuvo una mansión. No muy lejos están las embajadas de Inglaterra y Francia.
 
Los huecos son el acné de la ciudad –otros, menos caritativos, les dirían la viruela de la ciudad si la enfermedad no fuera ya un recuerdo de épocas bárbaras–. La única diferencia es que son un acné que parece no curarse con el tiempo. Provienen, desde luego, de un desbalance hormonal, o sea, de un viejo malestar político, pues nacieron cuando a unos alcaldes irresponsables les dio por inaugurar calles hechas a la guachapanda y por encimita, sin afirmado profundo y sin concretos ni asfaltos que merezcan sus respectivos nombres. Solía ser tal el afán de inaugurar, que a las calles les ponían la música de fanfarria y les cortaban la cintica apenas estaban medio decoradas. P...

Página 1 de 2

El contenido de esta sección está disponible solo para suscriptores

Comentarios a esta entrada

Su comentario

Andrés Hoyos

Es columnista de El Espectador y fundador de la revista El Malpensante.

Diciembre de 2007
Edición No.83

1

Salir con chicas que no leen/ Salir con chicas que leen

Por Charles Warnke

2

La escritura como seducción

Por El Malpensante

3

Taller Malpensante de Escritura

Por El Malpensante

4

Un débil abrazo

Por Carlos Páramo

5

En la muerte de los blasfemos

Por Mario Jursich Durán

1

Salir con chicas que no leen/ Salir con chicas que leen

Por Charles Warnke

2

El calígrafo

Por Alexandru Ecovoiu

3

Sombra

Por Ruven Afanador

4

Loca carrera de los optimistas

Por

5

El proletariado de los dioses

Por Paul Brito

Nuestro Archivo

1 de 4

Fentanyl


Por Samuel Andrés Arias


Publicado en la edición

No. 77



¿Y al doctor quién lo ronda? Pues lo ronda, entre otras cosas, una peligrosa tentación en la que muchos caen. Ésta es la impresionante crónica de un anestesista que [...]

En defensa de la novela, una vez más


Por Salman Rushdie


Publicado en la edición

No. 158



La crisis de la novela ha sido anunciada con visos apocalípticos en distintos momentos de la historia de la literatura. A mediados de los noventa, uno de sus más destacados representante [...]

Cómo escribir y cómo no escribir poesía


Por Wislawa Szymborska


Publicado en la edición

No. 120



Durante tres décadas, Wislawa Szymborska escribió una columna en el periodico polaco Vida Literaria. En ella respondía las preguntas de personas interesadas en escr [...]

Los hombres me explican cosas


Por Rebecca Solnit


Publicado en la edición

No. 164



Una especie de autoridad intelectual masculina, basada exclusivamente en el género, es una de las formas más sutiles y a la vez violentas de discriminación hacia las mujeres. Para [...]

Columnas

La comba del palo

Las Marías y sus seguidores

En uso de razón

Del terrorismo al conflicto interno

No lo veo claro

Hocus pocus

Paseos citadinos

Paseo cartagenero por una Manga sin mangos

El arte del trapecio

Razones y tradiciones