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Breviario

Gotas cordiales

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Trampas

La versión filmada de Brideshead Revisited revivió en mí un malgenio y una indignación que creía sepultados. En el último episodio, el resentido e incrédulo aristócrata inglés lord Marchmain decide que quiere morir en su castillo y regresa a su país con ese fin. Ya en el lecho de muerte se da un zafarrancho religioso y traen a un cura de aire vulgar que le aplica la extremaunción, tras lo cual lord Marchmain se convierte de regreso al catolicismo y muere. Acto seguido su hija Julia liquida el intenso amor que ha venido sintiendo por Charles Ryder, el mediocre pintorcillo de tradiciones y paisajes que narra la novela (y la serie de televisión), con menos dudas de las que tendría a la hora de liquidar una tienda de abarrotes que ya no necesita. Es el viejo ritual de la conversión in extremis —muy bien retratado dicho sea de paso— y que otra vez nos muestra a la religión católica como el eterno triunfo de la muerte sobre la vida. Raro, todos sabemos que no existe antídoto contra el veneno infalible del tiempo, pero aún así los católicos nos venden el suyo desde hace dos mil años como la más preciosa de las medicinas. Lo despreciable es que tienden esas trampas a los moribundos, increíblemente frívolos según la definición de Proust —¿y por qué no?—, para que caigan en ellas los vivos. Así, todo lo que uno fue durante treinta, cuarenta, cincuenta, sesenta, ochenta años, es borrado de un plumazo inapelable ante la cara de piedra de la muerte. Estamos, pues, ante ésta celebrada y glori-ficada.
 
Sospecho que las religiones triunfantes son sobre todo una astuta colección de trampas eficaces que el pasado tiende al presente.
 
*
 
Bonita, y seguramente cierta, la paradoja del profesor inglés de física y matemáticas John D. Barrow: “Un universo lo suficientemente simple para ser entendido es demasiado simple para engendrar una mente capaz de entenderlo”.
 
*
 
Aspirinas
 
Uno de los espectáculos más repugnantes en estos comienzos del siglo XXI es la guerra como diversión televisiva de los americanos. Todo se ve tan entretenido, las lucecitas que hacen clic y luego se apagan,...

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Andrés Hoyos

Es columnista de El Espectador y fundador de la revista El Malpensante.

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