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Breviario

Las vías del arte

Un corto relato sobre el arte, los dones y las nalgas

Una tarde soleada de mediados de 2003 en Barranquilla. Salomón regresaba a casa después de una clase de algoritmos. Abrió la puerta, atravesó la sala, entró a su cuarto, dejó el morral sobre la cama, escuchó ruidos en la cocina, caminó despacio a través del corredor. Diana Parra, su madre, salió presurosa de la cocina, con los cabellos y las ropas revueltos. Detrás de ella, Héctor Capella, padre de Salomón, tranquilo, sonriendo, se acomodaba la camisa dentro del pantalón. Salomón los miró con sus ojos gigantes y enrojecidos, los tres compartieron una sonrisa cómplice y todo quedó en un acuerdo silencioso de guardar lo obvio.

Horas más tarde, Salomón dejó a un lado los ejercicios irresolubles de álgebra abstracta y caminó hasta la nevera a servirse un vaso de Coca-Cola. Salió de la cocina, entró al cuarto de sus padres, ambos arquitectos, y se sentó en la cama a ver con ellos un reality colombiano de aspirantes a estrellas musicales. 

Héctor Capella miraba la pantalla indignado:
–¿Cómo es posible? Puros maricas en esa vaina. ¡Míralos!
Salomón se tomaba el vaso de Coca-Cola, compartiendo en silencio la opinión de su padre. Diana Parra, imperturbable, doblaba la ropa antes de guardarla en los cajones del clóset. El cuarto era amplio y la noche, fresca.
–Todos esos músicos se vuelven maricas –insistía Héctor, rascándose la barriga peluda entre las sábanas.
–Papá, no es eso, es que se visten así para el programa –interrumpió Salomón, condescendiente, sin creer demasiado en sus propias palabras.
En el televisor, un joven moreno, con grandes gafas oscuras de marco blanco, pantalón apretado, lentejuelas y zapatos también blancos, agitaba las caderas apretando entre las manos un micrófono sobre el que escupía letras de Ricky Martin, en medio de los aplausos del público.
Diana Parra terminó de guardar la ropa en las gavetas, caminó despacio de espaldas al clóset. Encontró un lugar vacío en la cama, apoyó primero la mano y se dejó caer lentamente entre su esposo y su hijo. Miró la pantalla unos segundos, volteó a ambos lados e interrumpió la canción con estas palabras:
–Claro que sí, todos son maricas –...

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Ángel Unfried

Director de la revista El Malpensante. Ha colaborado en Diners, Shock, Bacánika, La República y El Heraldo. Editor y relator de varios talleres de la FNPI.

Agosto de 2008
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3

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