Google+ El Malpensante

Breviario

Mi cabello

El pelo largo y cómo este poeta guatemalteco siempre tuvo que renunciar a él

Guerrero Maya con el pelo largo © Buddy Mays. Corbis

Mis abuelos del lado de mi madre tenían el cabello largo. Lejanamente recuerdo al bisabuelo: su cabello blanco se lo enrollaba alrededor de la coronilla y ponía su sombrero sobre aquel manojo canado.

Mi madre quería que yo siguiera con la tradición de los abuelos. Había algunas razones para tener el cabello largo. Evitaba que uno fuera tartamudo, los espantos no lo molestaban y “porque para eso le crecía a uno el pelo”. Mi mamá me trenzaba, dos trenzas porque mi cabello era abundante; esto duró hasta que cumplí siete años.
Por aquel entonces los maestros salían de casa en casa reclutando niños en edad escolar, y quienes se rehusaran a llevar a sus hijos a la escuela eran metidos en la cárcel. A pesar de esa advertencia muchos padres escondían a sus hijos en pozos secos, en ollas grandes o en la copa de los árboles. La escuela no era bien vista por los ancianos, temían que fuera un lugar “donde les abrirían los ojos y los oídos a los niños y que poco a poco irían perdiendo el respeto a sus mayores...” (al paso de como van las cosas me pregunto si no tendría algo de profético el temor de los abuelos). En fin, los maestros aparecieron detrás de la casa y me echaron el ojo, así que no hubo escapatoria; yo tenía mucho miedo pero mi padre me dio ánimos para ir. Y me llevaron para inscribirme, y aquí el primer problema: el director de la escuela dijo que no inscribirían a una niña en la escuela de varones, que yo debía ir a la escuela de niñas; los argumentos de mis padres resultaron risibles para el director y ellos no tuvieron más remedio que callar (en aquel entonces sólo había dos escuelas), e hice mi primer grado en la escuela de niñas. Al año siguiente mis padres volvieron a insistir en que yo era varón, pero la dirección dijo que no inscribirían a nadie que no pareciera hombre, así que por primera vez me cortaron el pelo. Mi madre lloró mucho y guardó mis trenzas entre su almohada.
Pasaron los años de la escuela primaria y con ellos terminó mi época de estudiante. Comencé a trabajar para ayudar a m...

Página 1 de 1

El contenido de esta sección está disponible solo para suscriptores

Comentarios a esta entrada

Su comentario

Humberto Ak´abal

Es un poeta maya K´iche. Es uno de los poetas guatemaltecos más reconocidos en Europa y América.

Julio de 2008
Edición No.88

1

Salir con chicas que no leen/ Salir con chicas que leen

Por Charles Warnke

2

Taller Malpensante de Escritura

Por El Malpensante

3

La escritura como seducción

Por El Malpensante

4

Un débil abrazo

Por Carlos Páramo

5

En la muerte de los blasfemos

Por Mario Jursich Durán

1

Salir con chicas que no leen/ Salir con chicas que leen

Por Charles Warnke

2

El calígrafo

Por Alexandru Ecovoiu

3

Sombra

Por Ruven Afanador

4

Loca carrera de los optimistas

Por

5

El proletariado de los dioses

Por Paul Brito

Nuestro Archivo

1 de 4

Los hombres me explican cosas


Por Rebecca Solnit


Publicado en la edición

No. 164



Una especie de autoridad intelectual masculina, basada exclusivamente en el género, es una de las formas más sutiles y a la vez violentas de discriminación hacia las mujeres. Para [...]

Cómo escribir y cómo no escribir poesía


Por Wislawa Szymborska


Publicado en la edición

No. 120



Durante tres décadas, Wislawa Szymborska escribió una columna en el periodico polaco Vida Literaria. En ella respondía las preguntas de personas interesadas en escr [...]

Fentanyl


Por Samuel Andrés Arias


Publicado en la edición

No. 77



¿Y al doctor quién lo ronda? Pues lo ronda, entre otras cosas, una peligrosa tentación en la que muchos caen. Ésta es la impresionante crónica de un anestesista que [...]

En defensa de la novela, una vez más


Por Salman Rushdie


Publicado en la edición

No. 158



La crisis de la novela ha sido anunciada con visos apocalípticos en distintos momentos de la historia de la literatura. A mediados de los noventa, uno de sus más destacados representante [...]

Columnas

La comba del palo

Las Marías y sus seguidores

En uso de razón

Del terrorismo al conflicto interno

No lo veo claro

Hocus pocus

Paseos citadinos

Paseo cartagenero por una Manga sin mangos

El arte del trapecio

Razones y tradiciones