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Rock

Keith Richards: el escritor fantasma

   

© Neal Preston • Corbis

 

Me temo que mis seres queridos me odian. Ya no se aguantan un afiche más, un libro más, un disco más, una película más. Los Rolling Stones siguen siendo los dueños de mi corazón de piedra. Y ya tengo cincuenta y tantos. “What a drag it is getting old”. “Se te quedó pegada la aguja”, me dicen y yo agacho la cabeza, avergonzado. Pero, a la vuelta de la esquina, salgo corriendo y me compro, qué se yo, el álbum pirata Taxile On Main Street, o los Wingless Angels o el Vintage Vinos, o el reciente homenaje a Ian Stewart. Y claro, cómo no, en ese supermercado del recuerdo en que se ha convertido el merchandising de los Stones, cae como anillo de calavera al dedo el libro de memorias de Keith Richards.

Life, se llama el mamotreto de 564 páginas (515, en la edición española). Un amigo de buenas pulgas dice que el libro se ha debido llamar, conociendo a su autor, Alive. Cuidado, le dije. Me vuelvo peligroso cuando no respetan a Keith Richards. Aunque es su culpa. Keith mismo se ha encargado de fabricarse la peor imagen posible, porque ése ha sido su sello de fábrica desde siempre, desde que mi vecino, el hierático Andrew Loog Oldham, se inventase la chapa de los peores chicos del barrio para los Rolling Stones.

Ahora, con 68 años a cuestas, el guitarrista ha decidido confesar que a él, ante todo, lo que le ha gustado en la vida son los libros. “Quiero terminar mis días en una biblioteca”, dicen que dijo, y hace algunos años, según lo confiesa en sus memorias, casi pierde sus artríticos dedos, tratando de bajar un tomo de no sé qué enciclopedia en su casa de Connecticut. Sí. Le gustan los libros a Keith Richards. Mucho más que las guitarras, que el speedball, que los jamaiquinos, que las rubias, que el blues de Chicago. Su Vida fue presentada en la Biblioteca de Nueva York y ha sido considerada una joya literaria de nuestros tiempos. “El mejor libro de la década”, me escribió un amigo entusiasta en Facebook. Por supuesto, el libro está muy bien. Sería el colmo que James Fox, el hombre que firma discretamente el libro de Mr. Richards, hubiese desperdiciado la oportunidad de pasar en limpio la sucia memoria del sobrevi...

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Sandro Romero Rey

Trabaja como profesor en la Facultad de Artes de la Universidad Distrital. En 2010 publicó 'El miedo a la oscuridad'.

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