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Portafolio gráfico

Carlos Caicedo

Portafolio

Una muestra entre los cientos de fotos desconocidas de este reportero gráfico que ha nutrido la mirada de varios artistas.

Además de sus imágenes emblemáticas, Carlos Caicedo tomó cientos de fotos mucho menos conocidas pero que también pueden considerarse auténticos tesoros de la reportería gráfica en Colombia. 

Un recorrido por estas imágenes no solo revela la trayectoria personal de un reportero, sino que constituye un amplio periplo visual por la historia del país.


El viaje incluye largas paradas en los Llanos Orientales, región que visitó durante la entrega del comandante de las guerrillas liberales, Guadalupe Salcedo, en 1953, y donde pudo fotografiar combatientes en medio de la maleza. Aún conserva negativos de la secuencia del rescate de los Carswell, una pareja de gringos que se perdió en la selva de Puerto Rico, también en los Llanos. En 1969 volvió a esa zona del país para acompañar a Germán Castro Caycedo a cubrir la noticia de unos presos que se habían escapado de la cárcel en Araracuara. “Yo quería ir con él porque era el gran reportero gráfico del periódico –recuerda Germán Castro–, pero él ya estaba cansado de recorrer la selva. Entonces lo engañé, le dije que tomábamos unas fotos y nos devolvíamos ese mismo día. Cuando supo que el avión regresaba treinta días después le dio un rabionón y duró tres días sin hablarme”.

 


El de Germán Castro en Araracuara es uno de los retratos que realizó sin premeditar el ángulo, la luz o la posición del personaje frente a la cámara. Le gustaba encontrarlos desprevenidos, naturales, y disparar. Así halló a Alejandro Obregón, de perfil, bañado por el humo del cigarrillo, y al boxeador Bernardo Caraballo bajo el ring, jugando yoyo. Dos piezas de las que habla con su siempre lacónica humildad: “Hacer retratos nunca fue lo mío. A Obregón lo vi fumando en una exposición en 1979 y disparé, y con Caraballo ocurrió lo mismo. Qué más le puedo decir, nunca lo hice en plan profesional, no me interesaba ser un gran retratista”.

En algunas de sus fotos, muchas veces usando la altura como aliada, logró extraordinarias composiciones. Dos muestras de esto: en un plano cenital que les da un aspecto irreal, tres caballos parecen flotar ante tres hombres que pasan frente a ellos; en otra –la imagen que abre este portafolio–, también desde lo alto, aparece una carrilera de tren en primer término, y al fondo, abajo, varios ciclistas seguidos por sus sombras.

A propósito de esta imagen, confiesa que si bien parecen complejas, las fotos más fáciles siempre fueron las de deportes. “Para mí era muy claro cuándo tenía que disparar porque el deporte es muy predecible”. Algunas congeladas, como la de un tenista en el aire con la raqueta extendida; otras recreando escenas salpicadas de humor, como la de un hombre a caballo al lado de un ciclista, y otras sencillamente sorprendentes, como la imagen de una mujer que se lanza de un trampolín y traza con su cuerpo una curva perfecta sobre la ciudad.

 



A pesar de su renuencia a reconocerlo, estas fotos dan cuenta no solo de un trabajo bien hecho, sino además de la aguda mirada de un reportero atento, el cuidado técnico de un excelente fotógrafo y la sensibilidad de un artista que siempre encontró un ángulo inédito de la historia y el momento perfecto para retratarla.

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Carlos Caicedo

(Cáqueza, Cundinamarca 1929). Fotógrafo colombiano. Es uno de los más importantes representantes de la reportería gráfica en nuestro país.

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