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Entrevistas

Londoño el egipcio

una entrevista de Andrés Hoyos y Mario Jursich Durán

 Entre septiembre y octubre de este año, el Museo de Arte Moderno de Bogotá presentó la exposición Como un Río de sangre (1999-2001) del pintor antioqueño Germán Londoño. Nacido el 12 de octubre de 1961 en Medellín, Londoño decidió abandonar por un rato los pinceles y conversar con Andrés Hoyos y Mario Jursich sobre los peculiares mundos que ha descubierto a través de la pintura.

[Hoyos] Para empezar, me gustaría que describieras tu manera de pintar: ¿en dónde pintas?, ¿a qué horas?, ¿cómo empiezas un cuadro?, ¿qué pasa cuando se te acaba la gasolina?

Siempre pinto en mi taller de Sabaneta, en las afueras de Medellín. Ahí tengo una casita de dos pisos, en una urbanización moderna. Puede decirse que soy un pintor diurno (los hay también nocturnos como Luis Caballero), y como mi preocupación fundamental es el color, prefiero trabajar con la luz del día. Paso todo el tiempo, o intento pasar todo el tiempo, en el taller, en la medida en que el cuadro lo exija. Soy muy obsesivo y como, además de la modulación del color, me interesa la creación de ciertas texturas que requieren un trabajo artesanal muy aplicado, necesito tiempo para eso y para concentrarme en cada pintura. Por otro lado, una vez que estoy en el taller, me desintereso de lo que hay fuera. Llego a eso de las 9 y almuerzo por ahí a la una. Luego sigo hasta las 6 o 7, todo depende del ritmo con el que uno trabaje. Porque hay momentos en los cuales uno está abrazado a lo que hace y en tal sentido el tiempo es más fugaz y uno se divierte con la tensión misma del trabajo, y otros en los cuales las imágenes o la misma energía mental no están a la altura que uno quisiera. Entonces el trabajo es más lento, más neurotizante. Comoquiera que sea, mi obra es el fruto de una gran concentración.

En general, me aproximo al lienzo a partir de un boceto. Pero boceto es una palabra excesivamente elaborada; pienso, más bien, en un apunte, en un pedacito de pensamiento que anoto incluso sobre una servilleta y ese indicio me puede germinar inmediatamente o después de mucho tiempo.

[Jursich] ¿Las libretas que se están exponiendo en el MamBo son parte de esos apuntes?
Sí. Esas libretas son como mis diarios. En ellas anoto las imágenes que me pasan por la cabeza y a partir de allí paso al lienzo. De cualquier modo, haga lo que haga, intento no solucionar demasiado el cuadro en pequeño para no quitarle la parte excitante que tiene el formato grande. Para mí no se trata simplemente de una ampliación.

[J] Una vez le oí a Manzur que todo el mundo piensa en los artistas como seres poco atléticos, pero que él tenía la convicción de que pintar requería mucha fuerza y que por lo mismo hacía pesas. Yo no sé si tú pintas parado...
Paso todo el día de pie...

[J] ¿Te ha i...

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Andrés Hoyos

Es columnista de El Espectador y fundador de la revista El Malpensante.

Diciembre de 2001
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