Google+ El Malpensante

Artículo

Groucho, mi hermano

Traducción de Andrea Garcés

De los tres hermanos Marx, Harpo era el mudo, el de las pantomimas. Sin embargo, en una de las contadas ocasiones que abrió la boca fue para realizar este perfil.

Fotografías de Penny Tweedie


El apartamento de los Marx, ubicado en la calle 93 en Nueva York, era el cuartel general de la familia. Ahí, entre el burbujeo de una cafetera siempre hirviendo, el barullo constante de la conversación, y la suma de las locuras de cinco niños, crecimos hasta ser adultos jóvenes. Chico (Leonard) era el mayor, luego venía yo (originalmente Adolph, después Arthur), luego Groucho (Julius), luego Gummo (Milton) y por último Zeppo (Herbert).

Como Groucho era un estudiante con muchas capacidades, al que además le gustaban los libros, nunca tuvo problemas en la escuela. Y siempre estaba enamorado de su profesora, sin importar su apariencia. El amor que sentía Groucho por la palabra escrita era igualado, si no superado, por el que sentía por el sexo opuesto. Desde los dos años le han gustado las niñas (para ser uno de los hermanos Marx estaba un poco retrasado).

La pasión de Groucho por el lenguaje ha sido la columna vertebral de su vida y fue la principal responsable de que se convirtiera en uno de los ingenios más grandes de nuestro tiempo. Cuando toma una palabra, Groucho la observa primero en su forma habitual, luego la ve patas arriba, de atrás para delante, de la mitad hacia los extremos, y de los extremos hacia la mitad. Después la tira en un mezclador mental, la revuelve cuidadosamente y la estudia una vez más desde cada ángulo. No busca dobles sentidos, los prefiere cuádruples y, por lo general, los encuentra.

La quiebra de la familia Marx tuvo importantes efectos en la carrera de Groucho: lo hizo ver el dinero con el saludable respeto que se merece y le enseñó a tener una conciencia social siempre alerta, que cumple ahora un papel fundamental en su filosofía. Groucho sabe –porque él mismo lo vivió– que en esta tierra maravillosa hay mucha gente para quien la sola lucha por sobrevivir es una realidad constante. Seguramente me va a llamar a darme latigazos verbales por decir esto, pero deben saber que –si bien tímidamente– Groucho es una persona muy considerada y generosa.

El esfuerzo constante por conseguir comida, y la aun más angustiosa búsqueda del dinero con el cual pagar la renta, nos hacían salir a todos en excursio...

Página 1 de 2

El contenido de esta sección está disponible solo para suscriptores

Comentarios a esta entrada

Su comentario

Harpo Marx

Miembro de los célebres Hermanos Marx, junto a Groucho Marx.

Marzo de 2012
Edición No.128

1

Salir con chicas que no leen/ Salir con chicas que leen

Por Charles Warnke

2

La escritura como seducción

Por El Malpensante

3

Taller Malpensante de Escritura

Por El Malpensante

4

Un débil abrazo

Por Carlos Páramo

5

En la muerte de los blasfemos

Por Mario Jursich Durán

1

Salir con chicas que no leen/ Salir con chicas que leen

Por Charles Warnke

2

El calígrafo

Por Alexandru Ecovoiu

3

Sombra

Por Ruven Afanador

4

Loca carrera de los optimistas

Por

5

El proletariado de los dioses

Por Paul Brito

1

Nuestro Archivo

1 de 4

Científicos burócratas


Por David Graeber


Publicado en la edición

No. 151



Los centros de investigación en ciencia y tecnología han copiado en mala medida los vicios del mundo corporativo. El resultado es que el quehacer de la actividad científica transc [...]

Elogio del menosprecio


Por Christy Wampole


Publicado en la edición

No. 153



Comentarios exaltados, tuits furiosos, alaridos digitales. Vivimos en tiempos de indignación masiva. Sin embargo, aparte de amargarnos la vida, generalmente no cambiamos nada. ¿Existe al [...]

Vampiros en Cartagena


Por Luis Ospina


Publicado en la edición

No. 101



¿Qué puede salir del encuentro entre tres cinéfilos reunidos para hablar de lo que más les gusta? Esta desempolvada entrevista puede ofrecer una respuesta. [...]

Los hombres me explican cosas


Por Rebecca Solnit


Publicado en la edición

No. 164



Una especie de autoridad intelectual masculina, basada exclusivamente en el género, es una de las formas más sutiles y a la vez violentas de discriminación hacia las mujeres. Para [...]

Columnas

La comba del palo

El control del comercio sexual

En uso de razón

¿Qué hay de nuevo en WikiLeaks?

Paseos citadinos

Paseo cartagenero por una Manga sin mangos

El arte del trapecio

Razones y tradiciones

No lo veo claro

Mary Roach y sus cadáveres fascinantes