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Columna

La buena prensa de la pereza

Muy sobrevalorado está el trabajo en nuestro tiempo. Mientras los autores de autoayuda elogian el "trabajar, trabajar y trabajar", este texto rinde un justo homenaje al ocio y la molicie.


© Rainer Berg | Corbis

 

Entramos en receso de fin de año, con su ruido y desenfreno gregario, que me abruman, y la expectativa de largas horas de ocio, que me fascina. No hacer nada, dejar correr el tiempo, desocupar las agendas y darse cuenta de cuán vacías estaban desde el principio, son ejercicios gratificantes y a la larga fundamentales para todo.

Pero, ¿la civilización que nos tocó vivir no castiga la pereza en todos los tonos? ¿No estamos en una lucha, que ya revela sus visos irracionales, por ahorrar cada minuto y cada segundo, porque según decía el buen Benjamin Franklin “el tiempo es oro”? Hay muchas evidencias de que nos hemos vuelto una especie descabelladamente hacendosa, y que trabajamos, literalmente y a contracorriente de nuestro código genético, como burros. Marshall Sahlins, uno de los brillantes gurús de la antropología económica, recuerda con nostalgia vicaria que un cazador-recolector que se respete no trabaja más de seis horas al día. La última gran oleada de cambio tecnológico sobre la que cabalgamos dificultosamente garantiza que siempre estemos conectados, y que los momentos de receso se parezcan cada vez más a una vigilia laboral que al sueño: siempre conectados, siempre dispuestos, con la obsecuencia competente, fácil y algo abyecta de un boy scout. Sí: una gran y compleja civilización, pero construida crecientemente sobre el ethos del boy scout.

 

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Comentarios a esta entrada

Allan Rueda

Conceptualizar el ocio como una simple inacción esta muy mal. El ocio es mucho mas que eso, este articulo no llega ningún lado quizá solo estigmatiza aun mas el ocio como algo indigno.

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Francisco Gutiérrez Sanín

Columnista de El Malpensante y El Espectador. Es profesor en el Iepri de la Universidad Nacional de Colombia.

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