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Música

Pico de oro

De un lado la heroína, del otro el saxofón; así transcurrió durante décadas la tormentosa carrera de Art Pepper. En medio de la adicción, de las intensas giras y las recaídas constantes, solo existía una tabla de salvación para el saxofonista californiano.

 

Art Pepper no podía cantar. No podía tararear una melodía siquiera, pero agarraba el saxo y te llevaba al cielo sin escalas. “Naciste fallado, blanquito”, le decían riéndose los negros que tocaban con él. Art Pepper tocó incómodo y vivió incómodo hasta que probó por primera vez la heroína, a los veintiuno, y descubrió él mismo ese cielo al que transportaba a quienes lo oían tocar: con heroína adentro desaparecían los demás, los equívocos, la incomodidad. El infierno que venía después no le importaba, porque ya vivía en él de nacimiento. “Nací con un don”, decía Art Pepper, con su voz cascada y su sonrisa torcida. Y cuando parecía que iba a hablar de música (porque en ambas costas de Estados Unidos se sabía, en los años cincuenta, que había un blanquito de California que nunca había estudiado de verdad, que nunca ensayaba y que a veces ni siquiera tenía instrumento propio porque lo había empeñado o perdido, pero en cada jam session a la que lograban arrastrarlo dejaba a todos extasiados), él decía, en cambio: “Nací con un don, hermano, el de resistir castigos que la sociedad considera intolerables”.

Art Pepper no podía cantar, pero hablaba como si fraseara, en extraordinarios riffs envolventes, si lograbas ponerlo a hablar. Su tema favorito era cómo había descarrilado su vida; por donde empezara era un viaje sin retorno; invariablemente hechizaba a quien escuchara. Aprendió en San Quintín: “En la calle nadie te escucha más de un minuto, pero en la cárcel, si sabes hablar, la gente puede escucharte tres horas seguidas sin decir ni mu”. Su tercera y última mujer, Laurie, lo conoció desahuciado, en un centro para adictos llamado Synanon, cuando Art tenía 45 y ya no tocaba, ni tenía interés en hablar. Era...

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Juan Forn

Fundador de Radar, el suplemento cultural de Página 12. Su último libro se titula 'El hombre que fue viernes'.

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