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Breviario

Su peso en pesos

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Casi toda mi familia es o ha sido gorda. Al menos la mitad más cercana a mí. Ese dato, que genera miradas casi condescendientes en la actualidad, solo podía adquirir connotaciones triunfales en un lugar donde el ridículo y el exceso coexistían sin problema entre aplausos de familias ruidosas, trucos de magia y animales amaestrados: la televisión colombiana de los años ochenta.

Yo crecí cuando la televisión era la reina absoluta del hogar. Todos veíamos los canales nacionales y dependíamos de su limitada programación. Era lo que había, era lo que éramos. Aparecer en uno de los programas de concurso de la época equivalía al momento de fama que hoy produce un video viral en internet. Y eso fue justamente lo que le pasó a mi familia, o por lo menos a una parte de ella, que casi sin proponérselo acabó participando en un concurso improbable de uno de los programas más exitosos del momento.

Era 1982 y Animalandia gobernaba el rating. Durante dos horas, en el horario estelar del domingo en la mañana, los colombianos tenían encendido el televisor para ver a Pacheco presidir competencias como la de “Sube, sube, kilométrico” o “Si lo tiene, tráigalo”, presentando las apariciones del mago Gustavo Lorgia (en quien los niños queríamos convertirnos cuando grandes por arte de magia o forzando a nuestros padres a comprarnos su kit en Navidad), y dando paso a los payasos del momento: Pernito, Bebé y Tuerquita. Si nunca vio el programa y este coctel de variedades ya le parece muy extraño, súmele todo tipo de presentaciones de animales domésticos (por eso se llamaba Animalandia), como french poodles bailarines y loros amaestrados que repetían con entusiasmo publicitario: “A mí Gelada o nada”.

Mi tío abuelo era un médico reconocido de Popayán, miembro de una familia tradicional y reputada. Sin embargo, tenía (y tiene aún) un ácido y genial sentido del humor, aunque muy alejado de los reflectores, las cámaras y los perritos en tutú. La forma en que su esposa, sus hijos y otros miembros de la familia acabaron apareciendo en ese show trae a cuento versiones encontradas. Algunos afirman que fue Graciela, su hija de quince años, quien envió los empaques de caldo Maggi, o de crema dental Colgate, o de quién sabe qué producto con los datos de la...

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Diana Ospina Obando

Ha colaborado en Arcadía, El Espectador, Pie de Página y en el portal de cine Ochoymedio

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