Google+ El Malpensante

Breviario

Pony de un solo truco

.

Ilustración de Mierdinsky

 

Imaginemos una carroza a la que están atados dos perros. Cuando esta anda, uno de ellos la sigue al trote, el otro se resiste y es arrastrado dolorosamente. ¿Cuál de los dos es más feliz? ¿Y si en vez de perros fueran caballos?

Esta gastada alegoría estoica, así como la pegajosa canción que cierra cada capítulo de BoJack Horseman (pueden escucharla en YouTube, es muy buena), resumen bien la trama de la primera serie animada de Netflix, creada por Raphael Bob-Waksberg y dibujada por Lisa Hanawalt: un tipo que tuvo sus quince minutos de fama en los noventa y se quedó estancado ahí. Quizá por su niñez turbulenta, y con el agravante de una fama arrolladora, inesperada y pasajera en su temprana adultez, se ha vuelto un ser autocompasivo e incapaz de ver más allá de su hocico. Pasa sus días echado en el sofá bebiendo whisky mientras se aferra compulsivamente al pasado, repitiendo en su dvd capítulo tras capítulo las nueve temporadas de Horsin’ Around, la sitcom que lo catapultó a “Hollywoo” y un espejismo de la supuesta felicidad que persigue.

Nuestro protagonista es un cincuentón, gordo, atacado por una calvicie progresiva y una vida miserable. Un caballo antropomorfo en un mundo de animales y humanos, que están todo el tiempo luchando contra sus instintos y pulsiones respectivamente. La serie junta un tono hilarante, que se sirve de chistes visuales y juegos de palabras, y una sátira estremecedora que, a modo de metacomedia, usa elementos propios de la sitcom para denunciar los males de sus personajes. BoJack Horseman se las arregla para hacernos reír mientras hace evidente que la vida real (incluso la animada), a diferencia de lo que se muestra en los programas de televisión, no siempre –casi nunca– tiene un final feliz. 

*

BoJack vive en Hollywoo. Así, sin d, es el nombre de este mundo de locura mediática, polémica, espectáculo, absurdos y estupidez; donde el gobernador estatal se elige en una carrera de esquí (no muy lejos de la California real, que eligió para ese cargo a Arnold Schwarzenegger); una ciudad cuyo nombre cambió cuando BoJack se robó una de las letras de su famoso y gigantesco aviso en las m...

Página 1 de 2

El contenido de esta sección está disponible solo para suscriptores

Comentarios a esta entrada

Su comentario

Viviana María del Mar Castiblanco

Es parte del equipo editorial de El Malpensante. Actualmente cursa la maestría en filosofía de la Universidad Nacional.

Diciembre de 2017
Edición No.192

1

Salir con chicas que no leen/ Salir con chicas que leen

Por Charles Warnke

2

Taller Malpensante de Escritura

Por El Malpensante

3

La escritura como seducción

Por El Malpensante

4

Un débil abrazo

Por Carlos Páramo

5

En la muerte de los blasfemos

Por Mario Jursich Durán

1

Salir con chicas que no leen/ Salir con chicas que leen

Por Charles Warnke

2

El calígrafo

Por Alexandru Ecovoiu

3

Sombra

Por Ruven Afanador

4

Loca carrera de los optimistas

Por

5

El proletariado de los dioses

Por Paul Brito

1

Nuestro Archivo

1 de 4

En defensa de la novela, una vez más


Por Salman Rushdie


Publicado en la edición

No. 158



La crisis de la novela ha sido anunciada con visos apocalípticos en distintos momentos de la historia de la literatura. A mediados de los noventa, uno de sus más destacados representante [...]

Los hombres me explican cosas


Por Rebecca Solnit


Publicado en la edición

No. 164



Una especie de autoridad intelectual masculina, basada exclusivamente en el género, es una de las formas más sutiles y a la vez violentas de discriminación hacia las mujeres. Para [...]

Cómo escribir y cómo no escribir poesía


Por Wislawa Szymborska


Publicado en la edición

No. 120



Durante tres décadas, Wislawa Szymborska escribió una columna en el periodico polaco Vida Literaria. En ella respondía las preguntas de personas interesadas en escr [...]

Fentanyl


Por Samuel Andrés Arias


Publicado en la edición

No. 77



¿Y al doctor quién lo ronda? Pues lo ronda, entre otras cosas, una peligrosa tentación en la que muchos caen. Ésta es la impresionante crónica de un anestesista que [...]

Columnas

La comba del palo

Las Marías y sus seguidores

En uso de razón

Del terrorismo al conflicto interno

No lo veo claro

Hocus pocus

Paseos citadinos

Paseo cartagenero por una Manga sin mangos

El arte del trapecio

Razones y tradiciones