Google+ El Malpensante

Perfil

Ascenso y caída de Bruno B

Después de una prestigiosa carrera como psicoanalista y escritor, el nombre de Bruno Bettelheim cayó en desgracia. Las versiones opuestas de su vida dan cuenta de los afectos encontrados de sus biógrafos.

Ilustración de Hermenegildo Sábat

Dos semanas antes de que estallara la Segunda Guerra Mundial, llegó a Nueva York un judío vienés de treinta y cinco años que había pasado los últimos quince meses en los lager de Dachau y Buchenwald. Por ese entonces aún era posible lograr la liberación de una persona de los campos, si se contaba con el dinero, los contactos y la suerte suficientes. Ése fue el caso de Edith Buxbaum, prima de Bruno Bettelheim y artífice de su liberación y traslado a Estados Unidos.

Uno de los primeros recuerdos que conservaba Bruno Bettelheim de su infancia vienesa era un comentario que le oyó a su madre, referido a la fealdad física de su hijo: “Por suerte es varón”. El padre de Bettel­heim murió de sífilis luego de una larga y penosa agonía. Bruno, que era el único hijo varón, debió abandonar sus estudios de psicología y filosofía para hacerse cargo de la empresa familiar. Poco después terminó de cumplir el mandato familiar: se casó. Con una mujer que no lo amaba, Regina Alstadt.
Precisamente a causa de los sinsabores conyugales y profesionales, Bettelheim comenzó su psicoanálisis con Richard Sterba, un discípulo directo de Freud. Llevaba casi tres años de terapia y uno de formación como analista cuando los nazis entraron en Austria y comenzaron a enviar judíos a campos de concentración. A mediados de 1938 Bettel­heim fue deportado, como muchos otros burgueses de Viena, al lager de Dachau y luego al de Buchenwald. Fueron quince meses de trabajos forzados hasta que su prima logró sobornar a las autoridades nazis para sacarlo primero del campo y luego de Austria y del continente europeo.
Cuando Bettelheim sereencontró con su esposa Gina al desembarcar en Nueva York, ella le informó que estaba enamorada de otro hombre y que quería el divorcio. Cuando llegó a casa de su prima Edith en Chicago, ella le dijo que no podía alojarlo pero sí ayudarlo a conseguir un trabajo como el suyo, en algún colegio secundario de mujeres. Fue de un establecimiento a otro, haciendo suplencias, y en su tiempo libre escribiendo un ensayo que logró publicar, luego de incontables rechazos en revistas especializadas, en1943. Se titulaba “Comportamiento in...

Página 1 de 2

El contenido de esta sección está disponible solo para suscriptores

Comentarios a esta entrada

Su comentario

Juan Forn

Fundador de Radar, el suplemento cultural de Página 12. Su último libro se titula 'El hombre que fue viernes'.

Diciembre de 2008
Edición No.93

1

Salir con chicas que no leen/ Salir con chicas que leen

Por Charles Warnke

2

La escritura como seducción

Por El Malpensante

3

Taller Malpensante de Escritura

Por El Malpensante

4

Un débil abrazo

Por Carlos Páramo

5

En la muerte de los blasfemos

Por Mario Jursich Durán

1

Salir con chicas que no leen/ Salir con chicas que leen

Por Charles Warnke

2

El calígrafo

Por Alexandru Ecovoiu

3

Sombra

Por Ruven Afanador

4

Loca carrera de los optimistas

Por

5

El proletariado de los dioses

Por Paul Brito

Nuestro Archivo

1 de 4

Científicos burócratas


Por David Graeber


Publicado en la edición

No. 151



Los centros de investigación en ciencia y tecnología han copiado en mala medida los vicios del mundo corporativo. El resultado es que el quehacer de la actividad científica transc [...]

Los hombres me explican cosas


Por Rebecca Solnit


Publicado en la edición

No. 164



Una especie de autoridad intelectual masculina, basada exclusivamente en el género, es una de las formas más sutiles y a la vez violentas de discriminación hacia las mujeres. Para [...]

Elogio del menosprecio


Por Christy Wampole


Publicado en la edición

No. 153



Comentarios exaltados, tuits furiosos, alaridos digitales. Vivimos en tiempos de indignación masiva. Sin embargo, aparte de amargarnos la vida, generalmente no cambiamos nada. ¿Existe al [...]

Vampiros en Cartagena


Por Luis Ospina


Publicado en la edición

No. 101



¿Qué puede salir del encuentro entre tres cinéfilos reunidos para hablar de lo que más les gusta? Esta desempolvada entrevista puede ofrecer una respuesta. [...]

Columnas

La comba del palo

El control del comercio sexual

En uso de razón

¿Qué hay de nuevo en WikiLeaks?

Paseos citadinos

Paseo cartagenero por una Manga sin mangos

El arte del trapecio

Razones y tradiciones

No lo veo claro

Mary Roach y sus cadáveres fascinantes