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Gotas cordiales

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Invitado Festival MalPensante 09

No hable tanto, señor

Enciendo la televisión y veo que Hugo Chávez está echando uno de sus interminables discursos. Faltan pocos días para que se celebre el referendo revocatorio de agosto de 2004. De inmediato pongo el “mute”. Me fastidia tanta cháchara.
 
Espero no tener que decir que descreo de la superioridad de los políticos. No discuto que son necesarios y que es preciso otorgarles algún poder. Cuando tienen ese poder, es inevitable que se vean grandes e importantes. Lo que debería ser menos inevitable es que se creyeran del todo su grandeza y su importancia, a sabiendas de que luego el recuerdo los va a recortar a tamaño. También acepto que a algunos políticos en algunas partes del mundo de tarde en tarde les es dado protagonizar hechos trascendentales, pero esto depende en buena parte de la suerte, mientras lo esencial es que entiendan y acepten los límites de su poder y, sobre todo, de su misión. Los milagros no existen en política: existe el largo y paciente esfuerzo colectivo, que no puede ser suplantado por ninguna persona, así hable hasta por los codos. Los peores, por eso mismo, son los mesiánicos, los indispensables, los arrasadores por el estilo de Hugo Chávez. Ellos están condenados a hacer daño, pues su megalomanía los conduce de oficio a quebrantar las instituciones sobre las que presiden, que son mucho más frágiles de cuanto se suele creer. Por el camino corrompen a sus seguidores fanatizados con ilusiones imposibles de realizar y con regalos. El desenlace a la larga suele ser lamentable.
 
Postdata: al domingo siguiente nos enteramos de que Chávez ganó el referendo. No importa: la popularidad o los triunfos electorales no hacen menos dañinos a los mesías, antes al contrario.
 
 
*
 
Apocalypse tomorrow
 
Me late que la tendencia apocalíptica de ciertos intelectuales sofisticados tiene mucho que ver con el más natural de todos los miedos: el miedo a la muerte. El cuento va así: lo que yo amo y valoro con todo mi corazón, en el futuro ya no será nunca más como fue en mis manos, ¡qué tragedia!
 
¿Lo hemos oído antes? Mile...

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Andrés Hoyos

Es columnista de El Espectador y fundador de la revista El Malpensante.

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