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Tomando el cine en serie

Hubo un tiempo en que para morirse de miedo en Colombia sólo había que pensar en momias o monstruos. El director caleño habló hace poco de ese tiempo feliz. Por supuesto, con un escalofrío en la espalda.

Invitado Festival Malpensante 2009

La primera vez que tomé el cine en serio (y en serie) fue en el garaje de mi casa, donde mi papá proyectaba películas en 16 mm para la familia y para los vecinos. En ese lugar oscuro y con olor a gasolina (que por cierto me gustaba y estimulaba mi imaginación) vi las primeras imágenes en movimiento: seriales de ciencia ficción y westerns de serie B. Gracias a los seriales recorrí el Valle de la Muerte en diligencia y el planeta Mongo en nave espacial. No sé si para mi desgracia o para mi felicidad, conocí a Buster Crabbe antes que a Buster Keaton.

Y como el mal ejemplo es lo que más educa, no hubo mejor escuela del crimen que los cines de una ciudad de provincia como Cali. En los años cincuenta se podía ver lo mejor y lo peor del cine mundial en programas dobles y en matinales en teatros con nombres de escritores, descubridores, países, próceres y millonarios: Cervantes, Isaacs, Colón, Colombia, Bolívar y Aristi. En esa época también se reponían películas viejas. Fue así como pude ver El monstruo de la laguna negra (The Creature of the Back Lagoon) de Jack Arnold, que me hizo apreciar la belleza de lo feo. El diseño del monstruo amazónico en cuestión es quizá uno de los más bellos que ha producido el cine, comparable sólo con la Bestia de Jean Cocteau y el extraterrestre Klatuu de Robert Wise. Puedo decir que el casto encuentro entre la humanoide criatura palmípeda y una Julie Adams ataviada con un ceñido y luminoso vestido de baño blanco (parecido al que años después usó Elizabeth Taylor en De repente en el verano) inspiró mis primeros instintos sexuales cinematográficos, que serían complementados después con la reposición de King Kong, variación del mismo tema de la bella y la bestia.
 
En el teatro Isaacs, antigua sala de espectáculos, con cinco círculos dantescos —el último de los cuales, el gallinero, estaba reservado a los más avezados pederastas y a sus pollos—, vi la destrucción de Tokio una infinidad de veces a manos, garras y alientos nucleares de bestias apocalípticas como Godzilla, Mothra, Gappa y Rodán. Cuál no sería mi sorpresa de ver al mismísimo Perry Mason de la televisión rojaspinillista, el actor Raymond Burr, interpretando a un periodista en Godzilla en ...

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Luis Ospina

Co-director del documental 'Agarrando pueblo', director del Festival de Cine de Cali. En 2010 obtuvo el Premio Nacional Vida y Obra, otorgado por el Ministerio de Cultura, por toda una vida dedicada al cine.

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