¿Cuál es la peor compañía para ir a un concierto? La angustiosa experiencia de asistir a una presentación de la Sinfonía fantástica junto al compositor Edward Elgar parece insuperable.
Una violinista narra la intensa experiencia física de interpretar una pieza de Beethoven.
Al pensar en música clásica por lo general nos fijamos en los sospechosos de siempre: Mozart, Bach o Beethoven. Sin embargo, en el pasado hubo compositores que gozaron de igual fama que ellos. ¿Quiénes son?, ¿qué pasó con sus obras?
Incluso algunos voraces lectores encuentran dificultades para meterle el diente a la lírica. Puede no tratarse de un asunto de género, sino de momento y lugar. Al menos así es para el novelista que firma este ensayo.
Gafas redondas, gran bigote y un puro en la boca hicieron del rostro de Groucho Marx un ícono de la pantalla. Menos conocida es su faceta de escritor, en la cual también brillaba con una luz incandescente.
Las capillas no necesariamente son religiosas. En ellas se puede descubrir desde un oasis de intimidad y silencio hasta una vía para el reencuentro con uno mismo.
El más tiránico mandamiento de la música ha reducido al público a un manojo de nervios. Entre el aplauso temeroso, la tos, el silencio y la huida, ¿cómo responder al final de cada movimiento?
Parece que los periodistas colombianos pueden llevarse el crédito de que Duke Ellington no quisiera volver a responder preguntas idiotas y decidiera entrevistarse a sí mismo. El resultado es esta pieza, publicada poco después de su paso por Bogotá.