Ginecóloga colombiana que ha trabajado con la Cruz Roja y la ONG Médicos sin Fronteras.
El texto que sigue, excepcionalmente largo incluso para las dilatadas tradiciones de esta revista, cumple sin embargo con medidas también excepcionales de calidad e interés que nos llevan a publicarlo de un tirón: es la versión muy personal de lo que vio y vivió una joven médica colombiana durante algo más de 300 días en Afganistán, adonde llegó el 9 de septiembre de 2002 y de donde partió el 15 de julio de 2003.
Pueblo pequeño, infierno grande, dice el adagio popular. A veces en los pueblos pequeños las tragedias son más puras, como sucede con el siguiente relato que hizo la autora, una gineco-obstetra paisa, a su amigo el fotógrafo Jesús Abad Colorado.
Página 1 de 1