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El mago

Vida y milagros del escritor Paulo Coelho

¿Cómo vender más de 100 millones de copias y ser traducido a 64 idiomas? El escritor brasileño, menospreciado por la crítica y beatificado por lectores y fieles, parece conocer el secreto, que nada tiene que ver con la literatura.  

El mago
Traductor
Jorge Cornejo Calle
Edición N° 89

N° 89

Agosto de 2008[ ver índice ]

Paulo Coelho escribió El alquimista en dos semanas, en 1987. Es una historia que aparece en Las mil y una noches, en El masnavi de Rumi, y que fue luego adaptada por Jorge Luis Borges –esta última fue la versión que Coelho leyó primero–. Trata sobre un hombre al que se revela en sueños que debe abandonar su hogar para ir en busca de un tesoro y que, al llegar a su destino, descubre que el tesoro en realidad se encuentra en su tierra natal. En la narración de Coelho, el protagonista es un niño pastor andaluz (Coelho afirma que él mismo es aquel niño) que, mientras duerme junto con su rebaño en una iglesia abandonada, sueña que encuentra una fortuna enterrada en las Pirámides, en Egipto. El niño vende su rebaño y compra un boleto para Tánger, y en el desierto conoce a un alquimista, quien le enseña que “donde está tu tesoro, allí estará también tu corazón”. Cuando el niño llega a las Pirámides y empieza a cavar, una banda de ladrones lo ataca, aun mientras éste les explica que está buscando el oro que se le reveló en un sueño. Los ladrones abandonan al niño dándolo por muerto y su líder, como insulto final, le cuenta que él también tiene un sueño recurrente sobre un tesoro enterrado –el suyo se encuentra en una iglesia abandonada en España–, pero que no es tan estúpido como para creer en esas cosas. Rebosante de alegría, el niño regresa a la iglesia de su tierra natal, donde desentierra un cofre lleno de monedas de oro.

El alquimista ha sido traducido a 64 idiomas y ha vendido más de 20 millones de copias. Una versión cinematográfica, que debe entrar en producción el año próximo, tendrá como protagonista a Laurence Fishburne en el papel del alquimista. Además, Fishburne escribió el guión y dirigirá la película.
 
Los libros de Coelho incluyen ocho novelas, dos libros de memorias, varias recopilaciones de textos breves, un volumen de citas y el Manual del guerrero de la luz, un libro de perogrulladas. En conjunto han vendido casi 100 millones de ejemplares. Botones de hotel, meseras y policías reconocen su rostro; luego del escándalo de Mónica Lewinsky, el presidente Clinton fue fotografiado llevando una copia de El alquimista. En sus textos, Coelho, quien es católico –aunque afirma que no es de los que van por ahí “besando la mano del Papa”–, se presenta como investigador y como sabio, un híbrido entre Carlos Castaneda y Khalil Gibrán. Su cosmología, que incluye ángeles y demonios, símbolos, presagios y, para cada persona, un destino al que él llama “leyenda personal”, promete que cualquier cosa que se busque –amor, dinero, inspiración– puede obtenerse con facilidad. Sucesos cotidianos como el clima o las coincidencias, los ve como milagrosos. Muchos de sus libros comienzan con una oración a la Virgen María y un epígrafe del Evangelio de Lucas. Once minutos, una novela publicada en el 2003, sobre una prostituta brasileña radicada en Ginebra, es una excepción a lo anterior, por el hecho de que también incluye un “Himno a Isis”, descubierto entre los manuscritos de Nag Hammadi. Santiago del Pozo, dueño de una compañía de márketing de Hollywood, quien se encuentra trabajando en una adaptación de Las valquirias, el libro de memorias de Coelho sobre los 40 días que pasó en el desierto de Mojave, y quien se describe a sí mismo como un “católico en rehabilitación”, dice: “La belleza de su prosa se encuentra en la capacidad que tiene para dirigirse a católicos y a cristianos, pero también en que abre la puerta a un nuevo entendimiento sobre lo divino”. Su talento especial parece ser su capacidad de dirigirse a todos a la vez. El tipo de espiritualidad que propugna está abierto a todos. Sus principios son dichos como: “Todas las cosas son una”, “Cuando quieres realmente una cosa, todo el Universo conspira para ayudarte a conseguirla” y “Lo extraordinario se encuentra en el camino de las personas comunes”. Es un maestro indulgente –No hay pecado alguno en ser feliz”, escribe– y además tiene empatía. En sus memorias y en los prólogos de sus novelas, Coelho destaca sus propios defectos e imperfecciones, se perdona a sí mismo por ellos y, por extensión, perdona a sus lectores por los suyos.
 
Los argumentos de Coelho tienden a ser alegóricos, y sus lectores a menudo afirman ver sus propias vidas reflejadas en sus libros. Sus personajes, aunque nominalmente diversos –una eslovena suicida que se enamora en un hospital psiquiátrico (Verónika decide morir), una mesera huérfana de un pueblito de montaña europeo cuyos valores morales son puestos a prueba cuando un desconocido llega al pueblo (El Demonio y la señorita Prym)– son de cierta manera indeterminados; sus nacionalidades, meros adjetivos sin mayores consecuencias culturales; sus luchas, universales. Su prosa no tiene adornos y es de fácil lectura. “Su forma de escribir es como la música, es muy hermosa”, declaró la actriz Julia Roberts en el 2001, en un documental para la televisión sobre el autor. Coelho escribe en portugués, y algunos críticos literarios de Brasil bromean entre sí diciendo que la traducción debe mejorar su prosa. “Escribe con un estilo no literario, con un mensaje que sólo confirma lo que nos dice el sentido común”, dice Manuel da Costa Pinto, un columnista del diario Folha de São Paulo. “Entrega a sus lectores una receta para la felicidad”.
 
Mário Mestri, profesor de Historia de la Universidade de Passo Fundo y uno de los pocos críticos brasileños que no rechaza de manera automática a Coelho, ha escrito: “A pesar de pertenecer a géneros distintos, las narraciones y los libros de autoayuda de Coelho tienen un mismo efecto fundamental: anestesiar las conciencias alienadas mediante la consoladora reafirmación de convenciones y prejuicios vigentes. Fascinado por sus descubrimientos, el lector coelhista explora lo conocido, derriba puertas que ya estaban abiertas, y se ve envuelto en visiones sentimentales, tranquilizadoras, egocéntricas, conformistas y fascinantes del mundo que lo aprisiona. Cuando termina de leer un libro quiere otro que sea diferente pero exactamente igual”. Mestri se refiere a la obra de Coelho como “narrativa esotérica yuppie”. Y como para probar lo dicho, este invierno (boreal) Starbucks distribuyó cinco millones de vasos de tamaño “venti” impresos con una cita de Coelho: “Recuerda tus sueños y lucha por ellos. Debes saber lo que quieres de la vida. Sólo una cosa puede hacer imposibles tus sueños: el miedo al fracaso. Nunca olvides tu Leyenda Personal. Nunca olvides tus sueños...”.

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