Google+
El Malpensante

Iceberg

El pescador de mi tierra; El aforismo nuestro de todos los días

El agitado viaje del maletín mexicano

 Ideas, apuntes, críticas, tendencias, habladurías

© Corbis

 

El pescador de mi tierra...

Los pescadores del mundo de la literatura, es decir los escritores, son por lo general unos ilusos que se sientan con paciencia a sacar presas más o menos grandes del mar de la imaginación. En honor a la verdad, no tienen derecho a posar de víctimas, porque nadie los obliga a escribir: se meten en el lío porque les da la gana, porque sí, por extrañas razones personales. Hasta ahora en Colombia a estos pescadores ilusos les ha ido entre regular y mal, con contadas excepciones. La inmensa mayoría está obligada a tener un trabajo adicional, como columnista, profesor de universidad o de colegio, gigoló, crupier, futbolista, de todo se ha visto. Dado que la opción de salir a pescar en la propia chalupa condena al incauto a pasar hambre, no queda más remedio que entrar a hacer parte de una flota pesquera, esto es, de una editorial. El fenómeno intermedio, el agente literario, no existe en el país para autores de libros. Los hay sí, y muy dinámicos, para libretistas de televisión.

En los últimos años el mercado latinoamericano ha estado dominado a voluntad por las grandes flotas pesqueras españolas: Planeta, con sus varios sellos, Alfaguara-Santillana, con otros tantos, Ediciones B, al lado de Random-House-Mondadori, perteneciente a Bertelsmann, la gran multinacional ballenera y atunera alemana. En ellas hay lista de espera para cualquier pescador nuevo que quiera ingresar a la tripulación. Todas buscan y prefieren a los potenciales autores de bestsellers, un selecto grupo de pescadores a los que, cuando triunfan, les prestan, por así decirlo, la cabina del capitán, y hasta la novia, debido a lo mucho que aportan en ventas. Están asimismo las editoriales independientes. Éstas no tienen sede en el país, de modo que es preciso ir a alistarse en la propia España: hablamos de Anagrama, Tusquets, Acantilado y demás. Dichos sellos, más selectivos y artesanales que sus congéneres de los grandes grupos mediáticos, tienen un bien ganado prestigio y dan un trato más personalizado, que a veces también implica para los autores unas ventas un poco menores.

Años atrás solía haber editoriales nacionales de renombre y con mediana fuerza. Hablamos de Tercer Mundo, de El Áncora, de Oveja Negra, entre unas ...

El contenido de esta sección está disponible solo para suscriptores

Comentarios a esta entrada

Su comentario

El Malpensante

Marzo de 2008
Edición No.84

1

Salir con chicas que no leen/ Salir con chicas que leen

Por Charles Warnke

2

La escritura como seducción

Por El Malpensante

3

Taller Malpensante de Escritura

Por El Malpensante

4

Un débil abrazo

Por Carlos Páramo

5

En la muerte de los blasfemos

Por Mario Jursich Durán

1

Salir con chicas que no leen/ Salir con chicas que leen

Por Charles Warnke

2

El calígrafo

Por Alexandru Ecovoiu

3

Sombra

Por Ruven Afanador

4

Loca carrera de los optimistas

Por

5

El proletariado de los dioses

Por Paul Brito

1

Nuestro Archivo

1 de 4

Lo que el abrazo abarca


Por Juan Miguel Álvarez


Publicado en la edición

No. 202



Una mujer desplazada por la guerra coincide con un exparamilitar en un centro de reconciliación del Caquetá. Ahí donde también se suman ahora exguerrilleros, se miran, se m [...]

Este pedazo de acordeón


Por Roberto Burgos Cantor


Publicado en la edición

No. 205



Originalmente aparecido en la revista Eco, en 1974, este es el único relato sobre vallenato que se conoce del autor sabanero, fallecido el año pasado. Una pequeña historia de susp [...]

La puerta abierta


Por Eduardo Halfon


Publicado en la edición

No. 207



Esta breve nota recuerda que el suicidio está siempre disponible para quien no se sienta a gusto con la vida.  [...]

Sándor Márai


Por Mauricio Polanco Izquierdo


Publicado en la edición

No. 202



Un académico colombiano viaja a Hungría para lograr terminar el encargo de un ponzoñoso editor: un perfil de un fenómeno editorial póstumo, un autor desdeñado [...]

Columnas

Poetour en una ciudad andina

Esperando a Cantinflas

La cueca larga del anti-poeta

La comba del palo

Las Marías y sus seguidores