Google+
El Malpensante

Correo

Me dio la razón, Lista discutible, Las margaritas y Reseña con saña

Los lectores opinan

Me dio la razón

Qué bueno fue leer el artículo sobre las desventajas de una educación de élite. Nunca supe muy bien por qué abandoné la universidad; a veces creo que me faltó sensatez, pues me gusta la psicología y me gusta estudiar. Pero en este texto encontré varias razones que me ayudaron a entender un poco mejor mi decisión.

Aunque el sistema educativo colombiano dista muchísimo del norteamericano, hay prácticas que se replican: el imperio de la sociedad del mutuo elogio, los valores dosificados en términos numéricos –“dime cuál es tu promedio y te diré quién eres, qué puedes”–, la cómoda línea del menor esfuerzo y, por supuesto, la preferencia por un tipo de pensamiento específico.

No puedo decir que me arrepiento de los años que pasé allí. La universidad te estructura el pensamiento de la manera en que lo tienen estructurado las personas con las que seguramente tendrás que entenderte en el trabajo, esto te da las herramientas necesarias para interactuar con los demás. Más allá de eso, no creo que haga por uno lo que uno no puede hacer por sí mismo.

No sé si tuve la mala suerte de compartir mis años de academia con demasiada gente que estaba esperando que la universidad les hiciera el milagro de convertirlos en grandes profesionales por el solo hecho de ocupar una silla, leer las fotocopias a medias y decir lo que los profesores estaban esperando oír: la cuestión fue que me cansé. Me di cuenta de que tenía que aprender a pensar como las personas que, en el fondo, pensaban y creían cosas que no me gustaban. El día que entendí que el 4,5 que adornaba mi casilla del promedio no era lo que estaba buscando de la universidad ni de mí misma, me retiré y tomé el otro camino.

Mi pareja pasó por una situación parecida: estudiaba Administración de Empresas y se retiró para ser músico. Ahora, además de dedicar gran parte de su tiempo a ser intérprete, es profesor de la misma universidad de la que yo me retiré: las ironías de la vida.

Durante estos años hemos sacado varias conclusiones sobre nuestra decisión: no tuvimos que pasar por el incómodo tránsito entre los salones de clase y el terreno laboral, éste fue un paso que dimos sin mayores traumas. Hemos hecho lo que hemos querido, y no solo lo que nos ha sugerido la oferta de educación formal que...

El contenido de esta sección está disponible solo para suscriptores

Comentarios a esta entrada

Su comentario

Lectores El Malpensante

Mayo de 2009
Edición No.97

1

Salir con chicas que no leen/ Salir con chicas que leen

Por Charles Warnke

2

Taller Malpensante de Escritura

Por El Malpensante

3

La escritura como seducción

Por El Malpensante

4

Un débil abrazo

Por Carlos Páramo

5

En la muerte de los blasfemos

Por Mario Jursich Durán

1

Salir con chicas que no leen/ Salir con chicas que leen

Por Charles Warnke

2

El calígrafo

Por Alexandru Ecovoiu

3

Sombra

Por Ruven Afanador

4

Loca carrera de los optimistas

Por

5

El proletariado de los dioses

Por Paul Brito

1

Nuestro Archivo

1 de 4

Fentanyl


Por Samuel Andrés Arias


Publicado en la edición

No. 77



¿Y al doctor quién lo ronda? Pues lo ronda, entre otras cosas, una peligrosa tentación en la que muchos caen. Ésta es la impresionante crónica de un anestesista que [...]

Supermoro y la kriptonita brasileña


Por Mariana Toro Nader


Publicado en la edición

No. 203



Sérgio Moro, el osado juez que procesó a Lula da Silva y reveló un entramado de corrupción de alcance latinoamericano, decidió colgar la toga y unirse al que la izqu [...]

Delicadeza


Por Liliana Heker


Publicado en la edición

No. 203



Dossier de Ficción [...]

¡Dejen que reviente!


Por Thomas Vasek


Publicado en la edición

No. 204



Si alguien lo contradice, inhale, exhale y pelee. Quizás no haya una mejor forma de comunicarse. [...]

Columnas

Poetour en una ciudad andina

Esperando a Cantinflas

La cueca larga del anti-poeta

La comba del palo

Las Marías y sus seguidores