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El Malpensante

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El cerco de Bogotá

INTRO: Mientras el gobierno de Andrés Pastrana conversaba con ellos en el Caguán, las Farc silenciosamente le tendían un cerco a Bogotá. En menos de dos años, la situación dio un viraje radical. En esta crónica y en la siguiente, que harán parte de un libro que publicará Aguilar en noviembre de este año, la periodista Juanita León, vinculada a la revistaSemana, da un sobrecogedor paseo por la geografía del miedo nacional.

 

 

 

¿Cuántos combates has cubierto?, preguntan mis amigos extranjeros. La verdad, ninguno. El conflicto armado colombiano no es de grandes batallas. Es más bien una guerra de engaños y de trampas.“Ésta es la guerra del gato y el ratón. Lo difícil es encontrar a los guerrilleros para obligarlos a pelear. Es como buscar una aguja en un pajar”, me explicó el general Reynaldo Castellanos, comandante de la V División del ejército, cuando lo conocí a principios de noviembre de 2003. Estaba eufórico: sus soldados acababan de dar de baja a “Marco Aurelio Buendía”, jefe de las Farc en Cundinamar­ca, la mayor victoria —algunos dicen que la únicaverdaderamente estratégica— contra la guerrilla hasta ese momento.

Castellanos, un militar cincuentón con ojitos achinados, espeso bigote negro y una sonrisa siempre a punto de insinuarse, parecía cómodo en el cargo pese a tener bajo su mando 30 mil combatientes y jurisdicción sobre 70 mil kilómetros cuadrados. Desde finales de 2002 estuvo al frente del diseño y puesta en marcha de la exitosa operación militar Libertad Uno, que concluyó a finales de 2003. Con la par­ti­ci­pación de 15 mil soldados de la Brigada 13, de las Brigadas Móviles 1, 2 y 3 de la Fuerza de Despliegue Rápido (Fu­dra) y la Móvil 8 logró romperle el espinazo a la estrategia implementada por las Farc desde hacía casi diez años para acercarse a Bogotá y tomarse el poder.
 
En su Séptima Conferencia en 1982, la guerrilla de Manuel Marulanda Vélez se trazó la meta de acercar a Bogotá a 16 mil hombres armados a través de la cordillera Oriental, una barrera natural que separa al resto del país de la Orinoquia y la Amazonia, donde las Farc tienen su retaguardia. El plan consistía en ubicarse de manera gradual en las diez sub­re­giones de Cundinamarca y en la periferia de la capital, con el objetivo de reclutar combatientes y ganar el mayor apo­yo social para abrir corredores por donde pasar a sus grupos de guerrilleros sin ser detectados. Las Farc aspiraban a bloquear la entrada de víveres a Bogotá con el fin de provocar una insurrección popular contra el Estado. Cuando esto sucediera —soñaba Marulanda— los miles de com­ba­tientes sembrados alrededor de la ciudad entrarían victoriosos a Bogotá como Fidel Castro en 1959 a La Habana, a pelear su batalla definitiva contra un ej&eacu...

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Juanita León

Abogada bogotana. Ha publicado dos libros de crónicas sobre la guerra en Colombia: País de plomo (Aguilar) y No somos machos pero somos muchos (Norma).

Septiembre de 2004
Edición No.57

1

Salir con chicas que no leen/ Salir con chicas que leen

Por Charles Warnke

2

Taller Malpensante de Escritura

Por El Malpensante

3

La escritura como seducción

Por El Malpensante

4

Un débil abrazo

Por Carlos Páramo

5

En la muerte de los blasfemos

Por Mario Jursich Durán

1

Salir con chicas que no leen/ Salir con chicas que leen

Por Charles Warnke

2

El calígrafo

Por Alexandru Ecovoiu

3

Sombra

Por Ruven Afanador

4

Loca carrera de los optimistas

Por

5

El proletariado de los dioses

Por Paul Brito

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