Google+
El Malpensante

Crónica

Crónica de la alcurnia extraviada

En el centro de una ciudad fronteriza, habitada por traficantes y asesinos de mujeres, no sorprende encontrar la más alucinante fauna nocturna. ¿Dónde se meten? Recorra sus antros en esta instantánea de la noche en Ciudad Juárez.

© Andrew Lichtenstein | Corbis

 

Pistear en lunes. Los viernes son para los maricas. Los bares del centro en Ciudad Juárez se dejan ver mejor al inicio de la semana. Uno encuentra en ellos solo a la Vieja Guardia, los fieles cuya garganta no sabe ayunar. Los antros afirman su carácter más claramente cuando no simulan esplendor y es posible verles el cansancio en las paredes y en las sucias luces entubadas y en su silencio.

Es una posta a mitad de la nada, el Paso del Norte, condenada a remendarse perpetuamente las cicatrices del acoso de las tolvaneras. Las cantinas atestiguan, cada cual a su modo, cómo se enciman el ansia de modernidad, la nostalgia por una alcurnia remota y la aspereza propia de un pueblo de traficantes. Por más de dos años las he visto pintarse y deslavarse y, por supuesto, entiendo muy poco, pero quiero creer que he presenciado una muestra de la resistencia juarita frente al desgaste, los hábitos que hacen perdurar la zona, el barniz que quiere dar distinción.

Las hay que reniegan de sí mismas, a las que les entra la desconfianza y sienten que hay una nueva categoría por conquistar. El Bombín que conocí era paradero de bato hebilludo, servían carne asada y charros a la segunda copa, había siempre un partido de futbol en la tele cuya narración era imposible oír porque la rocola tocaba una tras otra canciones de los Tigres, de José Alfredo, de Marco Antonio Solís. En una ocasión vi ahí a uno que bailaba un vallenato con su caguama.

El último lunes el Bombín ya no tenía filo. Se veía Big Brother en el televisor, Shakira maltrataba un tango en la rocola, la nueva clientela era igual de proletaria aunque menos pintoresca. Un cartel adosado a una columna anunciaba: “Regresa al Bombín Dekadencia con rock del momento. Nuevos covers!”. Lo único que persiste son las meseras regordetas y sensuales, que usan faldas con una raja que asciende hasta la cintura. También persiste su eficiencia: al contrario de muchos otros lugares del centro, aquí sí tienen mi trago. (Digo ¿por qué es tan difícil conseguir un simple Bacardí Limón terciado?)

Las hay que han conseguido equilibrar la elegancia con las obligaciones de los tiempos. El

El contenido de esta sección está disponible solo para suscriptores

Comentarios a esta entrada

Diana Cárdenas

Faltó "el recreo"... Siempre fui fan de ir al 15 a pistear una caguama después del trabajo dónde "don chuy" siempre esta dispuesto a entablar conversación.

Su comentario

Yuri Herrera

Es autor de la novela Trabajos del reino.

Junio de 2009
Edición No.98

1

Salir con chicas que no leen/ Salir con chicas que leen

Por Charles Warnke

2

La escritura como seducción

Por El Malpensante

3

Taller Malpensante de Escritura

Por El Malpensante

4

Un débil abrazo

Por Carlos Páramo

5

En la muerte de los blasfemos

Por Mario Jursich Durán

1

Salir con chicas que no leen/ Salir con chicas que leen

Por Charles Warnke

2

El calígrafo

Por Alexandru Ecovoiu

3

Sombra

Por Ruven Afanador

4

Loca carrera de los optimistas

Por

5

El proletariado de los dioses

Por Paul Brito

Nuestro Archivo

1 de 4

La venganza de los salvajes


Por Javier Ortiz Cassiani


Publicado en la edición

No. 209



Los bárbaros siempre han encontrado la forma de rebelarse, de aprovechar con destreza su propia creatividad para quitarse los grilletes y abrir las sinuosas trochas que del otro lado prometen l [...]

VAR: Vigilar y castigar


Por Harold Muñoz


Publicado en la edición

No. 210



La FIFA implementó el videoarbitraje hace apenas un año, y tanto los jugadores como los espectadores aún intentan aclimatarse a las nuevas condiciones. Sus defensores dicen: &ldqu [...]

Este pedazo de acordeón


Por Roberto Burgos Cantor


Publicado en la edición

No. 205



Originalmente aparecido en la revista Eco, en 1974, este es el único relato sobre vallenato que se conoce del autor sabanero, fallecido el año pasado. Una pequeña historia de susp [...]

Las correas de Alejo


Por


Publicado en la edición

No. 205



Álbum del vallenato colombiano [...]

Columnas

Poetour en una ciudad andina

Esperando a Cantinflas

La cueca larga del anti-poeta

La comba del palo

Las Marías y sus seguidores