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Un oficio del siglo XIX

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Un hombre entabla conversación con el barman de un hotel en México, D.F., mientras hace notas sobre los libretos de una telenovela.

Los ha puesto sobre la barra y los lee con la mitad de su atención. A ratos subraya una palabra, a ratos traza redondeles. En la conversación toma para sí el papel de quien siente gratitud por una ciudad que dice conocer muy bien pero que, en realidad, visita por primera vez.
 
Cuando al fin llega la pregunta: “¿y a qué se dedica el señor?”, responde que ha venido a matar “una porción de pinches viejas”. Suena rencoroso y remeda deliberada y pendencieramente mal el acento local. El barman esboza entonces una sonrisa de “éste ya se puso hasta la madre” y se aparta de él sin aspereza.
 
Al anochecer, el que vino a matar viejas regresa borracho a su habitación, abre un ventanal, descorre la cortina y ve por vez pri­­mera en su vida el castillo de Carlota y Maximiliano. Coloca un butacón frente al ventanal, va por hielo y saca una botella de whisky de su equipaje. Todavía alcanza a beberse media botella antes de quedarse dormido en el butacón, de cara a un castillo iluminado por focos de luz ambarina en lo alto de una lomita batida por la lluvia.
 
Al día siguiente, a mediodía, una mujer de ojos grises viene por él y lo lleva al plató donde graban la telenovela. Es la asistente del gerente general.
 
Por hacer tiempo —el gerente general ha llamado para advertir que está en un embotellamiento—, la asistente le muestra el plató como si de un posible inversionista se tratase.
 
“¿Dónde estoy?”, pregunta el hombre de pronto, risueño, aprobatorio, abriendo los brazos en medio de una escenografía hiperrealista. Le dicen que en casa de Valentina, la protagonista del culebrón; “una casa como las que todavía pueden verse en la colonia de Santa María la Ribera”. Iluminan aposta el set para que pueda apreciar los detalles del acabado y de la utilería.
 
Se sientan en el recibidor y le presentan al galán, a las contrafiguras femeninas, a la escenógrafa, al director. La última en unirse al grupo es justamente la chica que hace el papel de Valentina: una Diane Keaton trigueña y jalisciense. Su franela trasluce un torso de quinientos abdominales diarios y senos intocados por el bisturí.
 
Valentina aprueba sin am...

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Ibsen Martínez

Invitado del Festival Malpensante 2009. Su última novela es 'Simpatía por King Kong'.

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