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Reseñas

Un experto en hilvanar delirios inteligentes

Mis memorias de Alfonso López Michelsen

Mis memorias, Alfonso López Michelsen, Editorial Oveja Negra

 

Gore Vidal menciona en sus memorias, sin ocultar su envidia, a uno de sus amigos de adolescencia, el primero de la clase al que le salió vello púbico: “sangre latina, observamos con tono crítico de pequeños anglosajones”. En sus Memorias de un diletante, Luis Zalamea, que algo parece saber de la materia, cuenta que ese mismo protomacho era asiduo cliente de un legendario burdel en Nueva York, y que tenía fama entre las prostitutas de ser muy tacaño y de “poner conejo”, según la expresión bogotana, o sea, irse sin pagar. En sus propias memorias, el semental latino confiesa que era cliente asiduo de los burdeles de la Calle 23 en Bogotá y expresa el alivio que sintió en Santiago de Chile, donde la libertad sexual era tan grande que nunca tuvo necesidad de comprar el amor mercenario... En Vivir para contarla, García Márquez lo describe como hombre de puntualidad irritante. En sus memorias, Héctor Abad se muestra agradecido con él, pero sin rebajamientos, mientras que en las suyas Germán Espinosa llega hasta la desvergüenza –con el fervor del mejor de los clientes o prebendados– de mencionarlo no menos de ochenta veces, cincuenta de ellas por su nombre completo: Alfonso López Michelsen.

¿Se trata de unas nuevas memorias de un Casanova con rasgos de excentricidad? ¿O de la vida de un gran mecenas escandaloso? No. Nada de eso aparece en este libro. Sé de muchos lectores que están esperando revelaciones sobre los innumerables escándalos en los que este presidente de Colombia, hijo de otro presidente, se vio envuelto durante su vida. Siento decepcionarlos, aquí nada ocurre después de los años treinta, de modo que los únicos escándalos que encontraremos son literarios y, como de costumbre, editoriales.

Y como ya estaba empezando a sentirme un paranoico solitario, agradezco a Héctor Abad Faciolince su aporte en El Espectador del 25 de julio de 2009 a la emocionante serie “Para qué sirve el editor”. Considérese escrita esta reseña con mi...

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Luis H. Aristizábal

Ha colaborado con revistas como 'El Malpensante', 'Pie de página' y 'Gaceta'. En 2003 publicó la novela 'El día después del juicio'.

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