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El Malpensante

Coda

El diablo de los detalles

Si las leyes en general acogen una que otra paradoja, la de Justicia y Paz parece abarcarlas todas. Un repaso a su letra menuda.

© Images.com. Corbis

En el período comprendido entre 1990 y 2005, según los datos procesados por el Observatorio del Programa Presidencial de Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario, las autodefensas masacraron a 2.042 civiles, asesinaron a 3.966 personas y les cortaron los brazos a machetazos a otras tantas. En los registros oficiales van más de 250 mil personas registradas como víctimas, de las cuales 27.147 han asistido a las versiones libres que rinden los paramilitares en los procesos de Justicia y Paz.

El problema con estos números, y con el resto de datos que llenan las tablas y gráficas de informes y artículos sobre el conflicto armado, es que el cerebro del lector promedio se apaga cuando intenta entenderlos. No haría mucha diferencia cambiar la cifra de 250 mil víctimas por una más modesta de 170 mil, o sumarle 1.050 muertos al inventario de homicidios de los paras. La indignación de los lectores, o su interés en el tema, no varía gran cosa con los cambios en las cantidades.
Para resolver el problema basta convertir los números en imágenes: los masacrados son el equivalente a un Cine Multiplex con 10 salas llenas o dos colegios completos, los asesinados podrían ocupar todo Chapinero Alto y las víctimas registradas equivalen a la población completa de Sincelejo.
El cuadro se completa con los registros periodísticos y las versiones libres de los desmovilizados. Según estos, cada una de las masacres era un espectáculo gore que haría saltar de su silla a cualquier fan de Holocausto caníbal. Dicen los familiares de las víctimas que algunas veces los paras tasajearon el cuerpo de un niño con un cuchillo mataganado antes de cortarle las güevas y metérselas en la boca, que en otras ocasiones jugaron fútbol con la cabeza de algún parroquiano y que en la mayoría de los casos asesinaron con machete para ejercitar los tríceps y ahorrarse la plata de la munición. La imaginación de un cuadro paramilitar superó de lejos a la de su par en las ss. La influencia tropical, dirían algunos.
En esta...

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