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Reseñas

Hay días en que somos tan vendidos, tan vendidos...

Con el ojo en las publicaciones colombianas

 

Porfirio Barba-Jacob, Escritos Mexicanos. Fondo de Cutura Económica, 2009. 587 páginas

Barba-Jacob, ese colombiano que pasó a la historia como poeta universal, escribió toda su vida panfletos políticos para sobrevivir. Era un escritor mercenario en todo el sentido de la palabra, y no lo ocultaba. Opinaba, como nos cuenta el prologuista, que “el periodismo consistía en hablar de todo sin profundidad, con cierta dosis de emoción para embaucar a los ilusos lectores”. Decía con desparpajo que prefería escribir para la derecha que para la izquierda, porque pagaba mucho mejor. La ética del periodista político, parece decirnos, tiene su cotización en la bolsa. Como escribió Balzac –el maestro absoluto en este tema–, una crítica hecha para ser discutida en público y por mucho tiempo, se paga más y vale más que un simple elogio, que se olvida a la mañana siguiente.

Como dijo Fernando Vallejo en su biografía del poeta –única posible como bien dice Eduardo García Aguilar, el compilador y presentador de este libro–, su vida fue un inútil irse de todas partes para regresar luego. En México nuestro poeta fue solo un extranjero, y en Colombia un desterrado, encarnando a cabalidad el dictum de Monterroso: “El destino de quienquiera que nazca en Honduras, Guatemala, Uruguay o Paraguay y por cualquier circunstancia, familiar o ambiental, se le ocurra dedicar una parte de su tiempo a leer y de ahí a pensar y de ahí a escribir, está en cualquiera de las tres famosas posibilidades: destierro, encierro o entierro”. A Barba-Jacob le tocaron las tres. Cuando no estaba en prisión se hacía internar en hospitales, para no pagar hoteles, y decían que se hacía expulsar de los países para viajar gratis de unos a otros. Alguna vez escribió: “Estoy preso en el fondo de este pozo de lisas paredes, de este agujero que se llama Guatemala donde nadie puede ganarse la vida de ninguna de las tres únicas maneras decentes: haciendo periodismo, política o estafando”.
Por necesidad realizó otros oficios. Cargó bultos en un puerto y regó semillas de marihuana en Central Park, en espera de una improbable cosecha. De México habr&i...

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Luis H. Aristizábal

Ha colaborado con revistas como 'El Malpensante', 'Pie de página' y 'Gaceta'. En 2003 publicó la novela 'El día después del juicio'.

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