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Breviario

Cuestión de fe

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Un atardecer cualquiera de finales del verano y comienzos del otoño en la Universidad de Lehigh, Filadelfia. Casi dos decenas de estudiantes se han inscrito en el curso que dicta el prestigioso profesor Norman Girardot sobre religiones comparadas. El curso se llama “Jesús, Buda, Mao y Elvis”, y el nombre es más que un gancho para pescar estudiantes perezosos o jóvenes rezagados de izquierdas: Elvis ha pasado por encima de los mitos tradicionales del rock and roll, casi todos los llamados “cadáveres bien parecidos” —por aquello de “vive rápido, muere joven y tendrás un hermoso cadáver”: Jim, Janis, Jimi, Jones...—, para convertirse en un movimiento internacional con todos los ingredientes de una religión: peregrinaciones, textos sagrados, profetas, reliquias y hasta apariciones documentadas o en proceso de serlo.

 
“A House That Has Everything”
 
Elvis fue encontrado muerto en el baño de Graceland, su mansión en Memphis, el 16 de agosto de 1977. Ese día cerca de un centenar de seguidores se reunieron a las puertas de la casa, y desde entonces todos los agostos viaja hasta allí un número cada vez más grande de personas de Estados Unidos y de todo el mundo; el año pasado se congregaron desde la noche del 15, que se pasa en vela por tradición, más de 40 mil personas. Cuando se descerrajó una tormenta de verano que iba dejando empapados a los fieles, algunos se preguntaban porqué El Rey estaba permitiendo que sucediera, si ellos sólo querían recordarlo. Betty Skinner, una seguidora, dio a Reuters la respuesta que dejó satisfechos a todos: “Son las lágrimas de Elvis, que llora por nosotros”.
 
La peregrinación a Graceland —y el culto en general— ha crecido en todo el mundo a pesar de que Elvis nunca se presentó en vida por fuera de Estados Unidos; es más, durante sus últimos seis años en la Tierra casi no se presentó por fuera de Las Vegas, y aun allí la embarró algunas veces yéndose de bruces frente al respetable. Había perdido ya su cara de niño bonito y su cuerpo atlético de camionero —que lo fue luego de terminar el colegio— a punta de masivas dosis diarias de pastillas de prescripción y de las otras, omelettes de seis huevos en cada desayuno y repetidos sán­dwiches de mantequilla de maní con banano, sus preferi...

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Camilo Jiménez Estrada

Fue editor de 'El Malpensante', y jefe de redacción de la revista 'SoHo'. Desde 2007 administra el blog de contenido literario El ojo en la paja.

Noviembre de 2003
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3

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4

Un débil abrazo

Por Carlos Páramo

5

En la muerte de los blasfemos

Por Mario Jursich Durán

1

Salir con chicas que no leen/ Salir con chicas que leen

Por Charles Warnke

2

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3

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4

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