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El Malpensante

Breviario

El mito y el ruido

Un experimento de Paul McCartney y un concierto apócrifo de Mozart hacen reflexionar al autor sobre la importancia del nombre a la hora de valorar la música. 

Paul McCartney, plagiario de sí mismo © Conventrytelegraph.net

Hubo un tiempo, no hace mucho, en que todos creían que Mozart había compuesto seis conciertos para violín. El sexto se anunció como un descubrimiento en 1933. Se le llamó “Adelaida” aduciendo que fue escrito en honor a la hija mayor del rey Luis XV. Fue tocado en múltiples recitales e incluso fue grabado por Yehudi Menuhin con la Orquesta Sinfónica de París antes de que se hiciera público, casi medio siglo después, que había sido un engaño fraguado por un ingenioso violinista francés.

En su edición del 31 de julio de 1977, La Vanguardia de España dedicaba una columna al suceso, que acababa de llegar a los tribunales. El autor de aquella broma musical (por decirlo a la manera mozartiana) era Marius Casadesus. Según el diario, el francés “encontró una frase musical que le gustaba y se basó en ella para componer un concierto que una vez terminado hizo oír a varios amigos, preguntándoles, entre bromas y veras, quién creían que era el autor. Todos coincidieron en decir enseguida que la obra era de Mozart, sin duda alguna. En vista de lo cual, Casadesus lo incluyó en el programa de una velada mozartiana”.
El desfachatado violinista empezó a cobrar derechos como orquestador, hasta que la empresa Pathé Marconi omitió su nombre en una de las ediciones discográficas, motivo por el cual decidió llevarlos a juicio. Justamente en el pleito, Casadesus deslizó el dato: el concierto no era simplemente orquestado por él, sino enteramente compuesto.
Lo que pasó después es un reflejo de cómo fluctúan las acciones en el mundo del arte. Como el concierto ya no era de Mozart perdió todo interés. No volvió a interpretarse ni a grabarse, y hoy solo tiene valor para los coleccionistas de rarezas. Una edición digital del disco de Menuhin se ofrece en Amazon por 160 dólares.
¿Por qué dependemos tanto de la firma a la hora de valorar una obra? La cuestión fue una de las tantas discutidas en el pasado ciclo de músicas electrónicas y experimentales Post Post 09 que se llevó a cabo en el Goethe Institut de Buenos Aires. Uno de los invitados fue el músi...

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