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Desde Ecuador para el director de El Malpensante;Historia del pene: otra conjetura; Una sorpresa

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Desde Ecuador para el director de El Malpensante

Hace una semana, durante el Festival Manuelita Sáenz realizado en Quito, tuve la buena fortuna de conocer la revista que usted dirige. En estos tiempos de puras urgencias que vivimos, leer una publicación que privilegia los grandes reportajes –género en peligro de extinción en el periodismo actual–, con el énfasis en la calidad de los contenidos textuales y gráficos que ofrece El Malpensante, resulta una saludable inversión en todo sentido.

Aunque no he terminado de leer en profundidad todos los números que llegaron a mis manos, disfruté plenamente de los reportajes “La fuerza del ombligo” (N°102), “Pole pole: de Zanzíbar a Tanganica” (N°100), y de la procaz gracia de la “Historia del pene y aledaños...”, entre otros. Sin embargo, me permito escribirle estas líneas para hacerle notar un detalle negativo que, a mi parecer, no hace justicia a la línea de su revista.
 
En el número 102, dentro de la sección Iceberg, se citan “Los improperios del capitán Haddock” como una pretendida “vuelta a las fuentes” de esa institución llamada insulto. No es esto lo que me incomoda, ya que considero la puteada como un positivo exorcismo de los demonios internos. Lo negativo es que el listado incluye términos supuestamente ofensivos como “indio”, “azteca”, “zapoteca”, “beduino” o “zulú”, en el mismo plano que “torturador”, “ladrón de niños” o “traficante en carne humana”. Eso sin contar las alusiones peyorativas hacia los habitantes de los Cárpatos y los Balcanes (algo así como los “sudacas” de Europa, desde la perspectiva “occidental y cristiana” que exhibe el autor).
 
No creo que sus lectores, en Colombia o en cualquier otro país, estuviesen muy de acuerdo con remplazar las palabras antes mencionadas por “kankuamo”, “paez” o, lisa y llanamente, “colombiano”, “ecuatoriano”, “argentino” o “latinoamericano”. Sería como admitir el injusto reduccionismo de aquellos que equiparan lo colombiano con el mote de “narco”.
 
Sin más, lo felicito calurosamente por la excelente revista que usted y su equipo nos acercan: las pequeñas sombras que motivaron mi mensaje permiten disfrutar ...

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Diciembre de 2009
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