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De ida y vuelta

Dos cartas sobre cine

Desde 1971, estos realizadores colombianos sostuvieron una fluida relación epistolar entre Cali y Estados Unidos. Estas dos piezas hacen parte de esa correspondencia de casi años, próxima a ser publicada por la Cinemateca Distrital con el nombre Cartas de un cinéfilo.

 

 

 

Invitado Festival Malpensante 2009

Cali, 5 de noviembre de 1971

Amigo, las cosas que pasan.
 
Mi máquina de escribir está dañada. Se la presté a una pelada que quería dizque aprender para ver si conseguía un puesto de mecanógrafa, y me la desniveló toda. Las minúsculas no pintan. Tuve que mandarla a arreglar, tuve que estar una semana decidiéndome a salir y mandarla a arreglar. Hoy la mandé, y me la entregan dentro de una semana. Estoy en la olla. (Esta carta te la escribí con mi letra, pero como me dijeron por allí que mi letra no se entiende, no sé, me reprimieron, me pareció que no era justo escribirte esta carta y que no se entendiera, entonces estuve esperando la semana para ir por la máquina y pasar la carta. La semana se ha cumplido. Hoy a las cinco y media fui por la máquina a la salida del cine. No me la tenían lista. A mí me dio piedra y me la traje. La desarmé hasta donde yo puedo desarmarla y acabo de cogerle la onda; eran dos resortes que se habían soltado. Con una pinza de las cejas los devolví a su sitio y te estoy escribiendo esta carta con mi máquina) […].
 
Ahora tenía que ponerme a picar el stencil para el programa de la película de mañana y también a redactar uno de los artículos para Occidente (hace tiempos que no escribo, no sé, me da como piedra el periódico, para qué), y fui hasta el cuarto de Hernando1, que Hernando no está. Fui solo a su cuarto a escribir allá, en su máquina, todo lo que necesito. Me senté frente a la máquina pero no le pude coger la onda a esa máquina tan vieja y tan complicada, y hundí la cabeza entre las manos, pero no he debido cerrar los ojos, porque en el acto de hundir la cabeza llego y veo una carta tuya para Hernando que hay allí en el escritorio. La leo y cómo hacer para explicarte lo emocionado que me pongo, también eso de que “Andrés ha dicho eso muy bien en todo lo que escribe”. Pero digo yo, me pregunto, ¿cuál Andrés? ¿A quién fue que conociste acá, en Cali? ¿De quién y cómo es que te acordás? Digo, la persona que te conoció acá, en Cali, que caminaba junto a vos por la Avenida de las Américas y hablaban de cine hasta dos cuadras seguidas, se callaban hasta 20 pasos,...

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