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El Malpensante

Ciencia y tecnología

El maestro de ajedrez y el computador

Traducción de Patricia Torres
Después de la victoria de Deep Blue, ¿en qué quedó el juego? La lectura de Metáforas de ajedrez, de Diego Rasskin-Gutman, lleva a Kaspárov de vuelta a los tableros que han enfrentado a supercomputadores y grandes maestros.

Ilustración de Fernando Vicente

En 1985, en Hamburgo, jugué al mismo tiempo contra 32 computadores desarrollados especialmente para jugar ajedrez, en lo que se conoce como una exhibición simultánea. Fui pasando de una máquina a otra, haciendo mis movimientos, durante más de cinco horas. Los cuatro principales fabricantes de computadores de ajedrez habían enviado sus mejores modelos, entre ellos ocho que llevaban mi nombre, fabricados por la firma de productos electrónicos Saitek.

El hecho de que nadie se haya sorprendido mucho cuando obtuve una victoria perfecta de 32 a 0, barriendo en todas las partidas, ilustra el estado de los computadores ajedrecistas de esa época. Aunque hubo un momento de incomodidad: en cierto punto se me estaba enredando la partida contra uno de los nuevos modelos Kaspárov. Si esta máquina lograba ganar o incluso empatar, la gente se apresuraría a decir que yo había perdido intencionalmente para hacerle publicidad a la compañía, así que tuve que intensificar mis esfuerzos. Después de un rato encontré una manera de engañar a la máquina con un sacrificio que ha debido rechazar. Desde la perspectiva humana, o al menos desde mi perspectiva, ésos eran los buenos tiempos del enfrentamiento entre el hombre y las máquinas que jugaban ajedrez.
 
Once años después derroté por estrecho margen al supercomputador Deep Blue. Luego, en 1997IBM redobló sus esfuerzos –duplicó la capacidad de procesamiento de Deep Blue– y yo perdí la revancha en un hecho que fue noticia en todo el mundo. El resultado fue recibido con asombro y tristeza por aquellos que lo interpretaron como un signo del sometimiento de la humanidad ante los computadores todopoderosos. (“La última batalla de la mente”, decía el titular de Newsweek). Otros se encogieron de hombros, sorprendidos al ver que los humanos todavía pudieran competir contra el enorme poder de cálculo, que para 1997 ya estaba presente sobre casi todos los escritorios del primer mundo.
 
Quienes tuvieron una comprensión más ponderada del resultado fueron los especialistas: los jugadores de ajedrez, los programadores y los entu...

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Gary Kaspárov

Fue campeón mundial del mundo de ajedrez entre 1985 y 2000. Hoy en día trabaja como escritor y activista político.

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