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Breviario

Diatriba contra el tinto y la greca

Un amante del buen café habla sobre el tinto.

© Diego Patiño

Soy tomador de café. Es lo primero que hago al levantarme y, hasta hace pocos años, cuando mis recurrentes sobregiros y la inminencia de los cincuenta aún no me habían dañado el sueño, era lo último que hacía antes de dormirme. Y no solo soy tomador de café. Soy preparador de esta bebida sin la cual no sería capaz de hablar, pensar ni escribir. Con los años, me he vuelto cada vez más lorudo con el café que compro y con la forma como lo preparo. Cosas de la edad y de la soltería del divorciado.

Detesto el café instantáneo y por eso –salvo emergencias– casi nunca preparo café con los gránulos liofilizados que dejan lista la bebida con solo echarlos en una taza de agua caliente. Aun así, y repito que solo en casos de afán, para esos efectos tengo siempre un frasco del café que la marca Buendía de la Federación de Cafeteros tiene en esa presentación. Si hay que recurrir a ese mal, que sea con el menos malo.
 
Lo normal, al levantarme, es poner a calentar un litro de agua en una tetera de esas que pitan cuando el agua hierve. Mientras tanto, alisto mi cafetera de émbolo –la que se inventaron los franceses– que solo lavo con agua caliente –cualquier jabón está prohibido– y vierto en ella tres cucharadas de alguno de los cafés especiales de Juan Valdez. El Nariño es de primera, el Guajira también y ahora me he entusiasmado con el Amazonas. Esto, claro, mientras converso solo, pues el soliloquio matinal es tan importante para el soltero como el café. Hago cosas tan ridículas como contar las cucharadas, “una, dos, tres”, en voz alta, y saludar el pito de la tetera con un “ahí viene el tren” antes de apagar el fogón y levantarle la válvula para que deje de sonar.
 
Una recomendación adicional es que muelan el café en su propia casa antes de prepararlo y mientras la tetera del agua comienza a pitar. Si les da pereza, pídanle al dependiente de la tienda que les muela el café lo más grueso posible, pues ése es el requisito para que la cafetera de émbolo funcione bien. Si no lo hacen, corren el riesgo de tener un café con exceso de cuncho –concho, dice en su...

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K O

No todo tinto es hecho en greca y no todo tinto es reposado.

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Mauricio Vargas Linares

Ha trabajado para medios como El Heraldo, realizando reportajes por Centroamérica y también ha colaborado con El País y Radio Francia Internacional. Es autor de El mariscal que vivió de prisa.

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