Google+
El Malpensante

Literatura

Lowell y Borges: dos reyes, un par de pantalones

Traducción de Ángel Unfried

  

Robert Lowell, fotografiado en 1960 © Oscar White • Corbis

 

Entonces el rey de Babilonia diseñó un laberinto para atrapar al rey de Arabia, pero el monarca beduino escapó y juró que si volvían a cruzarse sus caminos lo encerraría en su propio laberinto: el desierto árabe. Como el destino quiso, el rey babilonio fue capturado y de inmediato se encontró perdido sobre el lomo de un camello en ese desierto, donde murió de sed. Sin saberlo, en este pequeño relato de su colección El Aleph, Borges creó una alegoría que describe lo que podría ser, para el casi británico caballero, el más desastroso encuentro literario de toda su vida.

Es 1962. Robert Lowell, de 45 años, antes poeta laureado y ahora hombre reinante de las letras americanas, se ha convertido en una especie de figura de culto en Nueva Inglaterra debido a su pasión por las faldas y sus violentos cocteles. A partir de la extraordinaria recepción del libro Life Studies, en el que afirma: “Yo mismo soy el infierno”, ha estado trabajando principalmente en nuevas traducciones de sus poetas favoritos (Rimbaud, Baudelaire, entre otros). Jorge Luis Borges, de 63 años, ha sido por largo tiempo un fenómeno en Buenos Aires. Colabora con la más importante revista literaria en español de la época, Sur, y acaba de ser nombrado director del Departamento de Inglés de la Universidad de Buenos Aires. Antes de que cualquiera de los dos haya alcanzado el pináculo de su fama literaria, Lowell visita Argentina.

Pero, ¿por qué? Ni siquiera habían intercambiado correspondencia. Algunos especulan que el agregado cultural de la Embajada americana en Argentina organizó una visita para que el poeta laureado recorriera el país con el fin de estrechar los lazos con escritores no-comunistas, entre ellos Borges. (¿Fue ésta una de las muchas campañas de persuasión de la cia?) Aparte de sus tendencias políticas, la Embajada sabía más bien poco de Jorge Luis Borges, y en lugar de ponerlos a socializar, prefirieron preparar el escenario para un desastre.

Lowell pasó su primer día en Buenos Aires paseando p...

El contenido de esta sección está disponible solo para suscriptores

Comentarios a esta entrada

Su comentario

Jesse Tangen-Mills

Escribe una columna sobre literatura latinoamericana en Bookslut.

Junio de 2010
Edición No.109

1

Salir con chicas que no leen/ Salir con chicas que leen

Por Charles Warnke

2

Taller Malpensante de Escritura

Por El Malpensante

3

La escritura como seducción

Por El Malpensante

4

Un débil abrazo

Por Carlos Páramo

5

En la muerte de los blasfemos

Por Mario Jursich Durán

1

Salir con chicas que no leen/ Salir con chicas que leen

Por Charles Warnke

2

El calígrafo

Por Alexandru Ecovoiu

3

Sombra

Por Ruven Afanador

4

Loca carrera de los optimistas

Por

5

El proletariado de los dioses

Por Paul Brito

1

Nuestro Archivo

1 de 4

Café instantáneo


Por


Publicado en la edición

No. 204



Por Cigarra Entinta y Karim Ganem [...]

Tres piedritas hepáticas


Por Hernán Bravo Varela


Publicado en la edición

No. 193



De manufactura muy diversa, pero igual de encantadora, este trío de ensayos aborda la música, el cine y el sentido del gusto (incluyendo el gusto por el arte) con un ingenio prodigioso. [...]

Yo no maté a Rubén Blades


Por Daniel Centeno Maldonado


Publicado en la edición

No. 204



Perfil del abogado, ministro y cazador de zombis que revolucionó la salsa. [...]

Torpedos


Por


Publicado en la edición

No. 204



. [...]

Columnas

Poetour en una ciudad andina

Esperando a Cantinflas

La cueca larga del anti-poeta

La comba del palo

Las Marías y sus seguidores