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Ensayo

3 ensayos de oposición

El demonio de la clasificación nos hace creer que todo se puede dividir en dos bandos. Aquí, tres situaciones de contraste en las que no gana ninguno de los dos, y más bien pierde la polarización.

La lectora sumisa, René Magritte © Cortesía Thypott Art
 

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Sumisa, Insumisa

La lectora sumisa es un cuadro de Magritte, muy simple y a la vez complejo, como todos los suyos: una mujer, con la vista fija en un libro que tiene en la mano, se echa hacia atrás con cara de espanto. No hay nada más. El fondo es liso. El título “natural” sería La lectora horrorizada, y nos haría pensar qué contiene ese libro, del que solo vemos que es un libro. El terror es una emoción insólita en la representación pictórica de la lectura. La sumisión, cercana a las convencionales concentración o ensoñación, parece más normal –pero no es el caso de esa mujer erizada y desorbitada de miedo–. Duchamp dijo que el título es “un color más” en un cuadro. Magritte hizo con ese “color más” unos contrastes intrigantes. A veces, casi siempre, en tono de broma surrealista, a veces creando juegos de sentido de persistente ambigüedad. El más famoso, claro está, es el tan comentado Esto no es una pipa, en el que el título invade el cuadro, o directamente es el cuadro. La lectora sumisa me ha suscitado (y supongo que no solo a mí) una cierta perplejidad.

¿Por qué es sumisa esta lectora de Magritte? ¿Porque se aterroriza con un cuento de terror? No sabemos qué está leyendo. Pero conociendo a Magritte podemos sospechar una antífrasis; quizás está leyendo algo bucólico, feliz, un poema de amor o un divertido cuento de Saki...

Sea como sea, ¿qué hace sumisa o insumisa a una lectora? (Mantengo el femenino para seguir dentro del cuadro.) La sumisión de la lectora, o su insumisión, se refiere a su entrega a lo que lee. A la “suspensión momentánea de la incredulidad”, según la célebre fórmula de Coleridge. La lectora se olvida de sí misma, y vive vicariamente la vida que le propone el autor del libro. La lectora sumisa de Magritte ha puesto cara de horror como si tuviera un...

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César Aira

Este prolífico protagonista de las letras argentinas es traductor, como novelista y narrador, también es dramaturgo y ensayista. Su novela La prueba fue adaptada al cine en la cinta Tan de repente de Diego Lerman,

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