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Dr. Holmes y Mr. Freud

Aunque ingenioso, imaginativo y sazonado con picantes anécdotas, el artículo del profesor Karel van het Reve (El Malpensante, N° 97), donde compara las interpretaciones freudianas con la labor del detective más famoso de la literatura, no le hace justicia al sistema del genio vienés. No niego que establezca indudables y acertadas coincidencias, pero pretende que el psicoanálisis no sea más que “un equilibrado cálculo de probabilidades”, como las construcciones de ficción de sir Arthur Conan Doyle, al mismo tiempo “tan brillante como traído de los cabellos”.

El autor toma para su análisis uno de los casos de Psicopatología de la vida cotidiana de Freud y la novela El signo de los cuatro de Conan Doyle. En el primero, Freud devela que la preocupación de un joven por un embarazo no deseado es la causa del olvido del pronombre aliquis mientras recita un verso de Virgilio. En la segunda, Sherlock Holmes identifica el carácter y las costumbres del propietario de un reloj de bolsillo, solo observando la prenda. A una y otra de las deslumbrantes interpretaciones de Freud y Holmes, opone Van het Reve otras posibilidades que explicarían tanto el olvido del nervioso joven, como el mal estado del costoso reloj.

Lo que no procede en este caso es que se trate el texto freudiano como se trata un texto de ficción, desconociendo las fronteras entre experiencias biográficas específicas y la mera invención literaria. De extenderse esta consideración también se invalidaría todo paradigma de inferencias indiciales fundadas en la reconstrucción del pasado por las huellas y rastros casi invisibles que dejó la ocurrencia del hecho. Van het Reve quiere convencernos de que lo único que importa es la coherencia y la lógica de los argumentos y no su relación con los hechos, y para ello utiliza dos hábiles trucos: dar ejemplos en los que una correcta argumentación no coincide con los hechos, y dar argumentos absurdos que coinciden con los hechos. Olvida la tercera posibilidad en la cual una correcta argumentación coincide con los hechos –principio fundamental de la ciencia moderna–, como síntesis de una dimensión racional de demostración y una dimensión empírica de verificación.

Volviendo al ejemplo del olvido, es sorprend...

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