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El humor nuestro y el de ellos, los gringos

Es frecuente escuchar que los gringos son aburridos y los colombianos gente muy graciosa. ¿Cuánto hay de cierto en ello?

Mort Sahl en el club Mister Kelly's, en febrero del 57 • © Grey Villet | Time Life Pictures | Getty Images

 

La crítica del chovinismo debería ser considerada el acto patriótico por excelencia. Sí, sé que eso es pedir demasiado. El antichovinismo, un arte un poco más sutil que el antichavismo, parece estar reservado a mentes que bien podrían ser tildadas de inconformistas y hasta de antipatriotas. No lo dudo. Hay muchos patriotismos que consisten en conformarse con las pocas maneras conocidas de cocinar la papa y la yuca, así como en aceptar y repetir como loros las definiciones estereotipadas que nos hemos dado, en primer lugar, de nosotros mismos y, en segundo lugar, de todos los demás. En efecto, entre nosotros, un verdadero patriota es el que dice, sin dudarlo siquiera un instante, que el café de Colombia es el mejor del mundo. No importa, desde luego, que no haya probado café de ninguna otra parte, que sus alardes de buen gusto se limiten a un capuchino y que prefiera en secreto el tinto de greca. 

Ojalá en el café terminaran sus patrióticos alardes. Pero no: este patriota nos quiere convencer, además, de que tenemos un gran sentido del humor. Eso de por sí no es grave. Lo grave es que verdadera y genuinamente crea que tenemos mejor sentido del humor que los “gringos”. No importa que no se haya leído el Ariel de Rodó: el tono de disertación que le puede poner a la cosa siempre será el mismo. “Los gringos son simples, pragmáticos y materialistas; nosotros, en cambio, barrocos, desmesurados y espirituales. ¡Y sí que nos sabemos reír!”.     

Razón no le falta a su descripción de nuestro carácter nacional y pruebas hay, también, de cierta falta de humor de los “gringos”. Después de vivir en Estados Unidos un buen número de años, llegué a creer que los problemas de la próstata eran un padecimiento generalizado. Alguna gente que veía en la calle o en el supermercado tenía un rictus en la boca como si aquello fuera una incomodidad proveniente del fondo... del alma. Llegué a creer que incluso las mujeres tenían problemas de la próstata pues parecían tan malhumoradas como los hombres. Sin embargo, creo que es ignorancia supina afirmar que los “gring...

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Juan Gabriel Gómez Albarello

Actualmente es profesor asistente en el Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de Colombia.

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