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Crónica

Bolívar soy yo

Fantasmas de la independencia

La cama del Libertador aún se destiende por las noches, su cuerpo todavía recibe heridas en combate, sus palabras siguen resonando en los televisores. El fantasma de Bolívar y sus múltiples reencarnaciones continúan rondando la América que el autor comienza a recorrer en esta crónica, la primera de una serie de seis dedicada a las sombras contemporáneas del caudillo.

© Stock Xchng


Una mujer asea la habitación del Libertador todos los días, excepto los domingos. Primero barre el piso y se arrodilla para asegurarse de que la escoba entre a los rincones debajo de los muebles. A veces sorprende ratones escondidos y los mata con una precisión de espadachín. Yolanda Vanegas, casi dos siglos después de la muerte del general, aún tiende la cama de Simón Bolívar. Retira el mosquitero, sacude el tendido de tablas, pasa un trapo seco sobre la madera inmunizada y alisa el cobertor: una bandera amarilla, azul y roja. Afuera el viento agita tallos enormes. En los jardines de la Quinta de San Pedro Alejandrino, en Santa Marta, se conservan algunos de los árboles que el Libertador contempló desde su lecho de enfermo. El más antiguo es un samán cuyas ramas se extienden por encima de los tejados de la hacienda. Algo increíble ocurre todavía, contra todo presagio: el tamarindo al que Simón Bolívar recostaba su silla cuando salía a tomar el sol aún insiste en florecer. Yolanda explica que es bendición de esta tierra a orillas del mar Caribe donde nada muere y casi todo permanece como al principio. Ni el salitre que llega envuelto en el viento durante las épocas de brisa y casi ahoga los brotes de los mangos parece perturbar al viejo árbol, flaco, alto, con ramas que parecen los brazos de un espantapájaros.

Yolanda recoge las vainas que caen al piso, retira las semillas, las pone a remojar en agua caliente y después licúa las pulpas con hielo, almíbar y ron blanco. Le dicen coctel libertario porque te libra de la agonía del sol y de la sed. Pero la bebida es solo para turistas ilustres, presidentes, ministros, cónsules, actores de telenovelas, cantantes de rock, futbolistas millonarios. Cualquiera puede entrar a la Quinta de San Pedro Alejandrino, pero no este lunes. Un canal de televisión alquiló las instalaciones para filmar un comercial. Yolanda no sabe de qué, podría ser de un poderoso detergente quitamanchas, o un champú contra la caspa, o un nuevo refresco para niños. Desde hace un tiempo, la última morada del héroe americano se arrienda por horas. Las familias más ricas de Santa Marta, por ejemplo, suelen escoger las instalaciones de la hacienda para celebrar allí el matrimonio de sus hijos.

Los fo...

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José Alejandro Castaño

Ha ganado el premio iberoamericano de periodismo Rey de España, el Premio Casa de las Américas y tres premios de periodismo Simón Bolivar. Es autor, entre otros libros de Zoológico Colombia.

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