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Vini, video, vici

El video como resurrección

De Cali a California, pasando por todas partes, Luis Ospina hizo el camino audiovisual en reversa: empezó por el cine y terminó en el video. Aquí explica por qué.

Cuando yo estaba en la escuela de cine de UCLA, el departamento de televisión quedaba en el primer piso. Todos los estudiantes de cine entrábamos al edificio y subíamos a toda carrera al segundo piso sin mirar atrás, sin mirar para abajo. El video en ese entonces era algo deleznable, pesado y convencional. No se habían inventado todavía los casetes; los únicos equipos portátiles que existían eran pesadas portapaks Sony de media pulgada de carrete abierto en blanco y negro. Y ni hablar de los estudiantes de televisión. Eran unos nerds antes de tiempo, tenían el pelo corto, no consumían drogas, no oían rock & roll y no se les conocía novia alguna. Los evitábamos como a la plaga. Se la pasaban iluminando sets como para talk shows o sitcoms. Y si se les preguntaba por el coreano Nam June Paik, era como si se les estuviera hablando en chino.

Mi primer encuentro con el video fue en 1972 cuando hicimos una travesura con Carlos Mayolo. Trabajábamos para una agencia de publicidad en la que había una de las pocas portapaks de Cali. Acabábamos de hacer Oiga vea y la queríamos pasar a video. Entonces agarramos la primer cinta que encontramos y nos pusimos a ello, con tan mala suerte que borramos el matrimonio de uno de los empleados de la agencia. No nos volvió a hablar y no sabemos qué pasó con ese matrimonio.

Cinco años después, cuando estábamos haciendo Agarrando pueblo, recurrimos de nuevo a la misma portapak para grabar en video los ensayos y las improvisaciones. No se conocía en Colombia ese gran invento de nuestro amado Jerry Lewis: el video assist que, como su nombre lo indica, era un asistente. El video como asistente del cine. El video como un apéndice del cine.

Luego vino el Apocalipsis de Coppola. En esa película el antiguo estudiante de ucla propició el matrimonio indisoluble entre el cine y el video. Por primera vez se utilizó el video en la edición de cine, invento que se ha ido desarrollando a pasos agigantados desde entonces. Con esa terquedad y malicia indígena que nos caracteriza a los colombianos, intentamos inventar lo que ya se había inventado, pero con medios a nuestro alcance. Durante el montaje de Pura sangre se grabaron en betamax de la pantalla de la moviola las diferentes versiones de la película para luego revisarlas sin tener que montar rollo por rollo. También grabamos el corte final para entregarles a los compositores de la película una copia para que pudieran trabajar con los tiempos exactos, ya que enton...

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Luis Ospina

Co-director del documental 'Agarrando pueblo', director del Festival de Cine de Cali. En 2010 obtuvo el Premio Nacional Vida y Obra, otorgado por el Ministerio de Cultura, por toda una vida dedicada al cine.

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