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El Malpensante

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El tenor James Joyce

Escribió Ulises, Retrato de un artista adolescente, Dublineses... Pero, ¿quien se ha puesto a reparar en la voz o el oído musical de James Joyce? Este texto da cuenta de un talento poco estudiado del excepcional escritor irlandés.

James Joyce, Zúrich © The Granger Collection • topfoto

 

En lenguaje gaélico se le conocía como Feis Ceoil, pero el irlandés con su sarcástico humor y su vocación por los juegos de palabras a menudo lo llamaba Fish Coil1.

Este festival había sido fundado en Dublín hacia la mitad del siglo XIX para la competencia de jóvenes instrumentistas y cantantes, pero tenía la rara particularidad de que al público no se le permitía aplaudir al final de las presentaciones. Las tonadas y baladas irlandesas son tan antiguas como la propia Irlanda. Sin embargo, en la época del Feis Ceoil, las arias italianas y la música religiosa de Händel y de Bach también hacían parte de la común herencia musical de los dublineses. Los nombres de los grandes cantantes de ópera del momento –Tietjens, Ilma de Murska, Campanini, el gran Trobelli– podían brotar con facilidad de los labios de algún invitado en una típica velada nocturna, como sucede en esa maravillosa historia de Joyce titulada “Los muertos”, incluida en Dublinenses. Allí también se canta, lo cual era corriente en cualquier evento social en la ciudad y, claro, siempre que la gente se encontraba reunida en los pubs o en sus casas.

Uno a uno, los otros se fueron juntando hasta formar un coro completo. Se estarían así cantando las horas muertas, tonada tras tonada, hasta que la pálida luz desapareciera del horizonte, hasta que avanzaran las primeras nubes nocturnas y la noche cayese.

De esta manera Joyce describe la vida en la familia Dedalus, basándose para ello en la descripción que hizo de la suya en Retrato del artista adolescente.

Trece esperanzados tenores habían cantado ya en el Feis Ceoil de 1903, y el ganador había sido más o menos escogido en el juicio colectivo del público, cuando el décimocuarto y último, un nervioso joven de Athlone cercano a los 19, se dispuso a actuar. Sin experiencia alguna, había entrado a la prueba a última hora, obteniendo de un préstamo el dinero de la inscripción. El pánico escénico y la novatada no impidieron, sin embargo, que hiciera detener la introducción a un aria de Händel tocada por su acompañante Hamilton Harty (posteriormente sir) y solicitara un tiempo más lento sobre el c...

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