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El Malpensante

Literatura

Avec toi sans toi

Las mujeres que amaron a Beckett

Una visita al cementerio de Montparnasse y un encuentro inesperado en una librería de la Ciudad Luz le permiten al autor reconstruir esta melancólica y no muy conocida historia de amor.

Lipnitzki • Roger Viollet • Getty Images

 

Estando en parís en enero, decidí visitar la tumba de Samuel Beckett en el Cementerio de Montparnasse. Tenía ganas de estar a solas con “Sam”, como le decían sus amigos, y como le digo yo en mi fuero interno, pues de tiempo atrás lo siento como un amigo cercano, uno que lamentablemente ya se ha ido. ¿Dónde encontrarlo ahora? En sus escritos, sí. Pero también, de una manera especial, en el lugar donde reposan sus huesos. Quería conversar con él sobre uno de sus personajes, justamente aquel que se sentía a sus anchas entre las lápidas, disfrutando del olor de los cadáveres y riéndose de los epitafios. Me refiero al protagonista de su relato Primer amor, que yo he venido interpretando durante meses ante diversos públicos. Aquel viejo sin nombre me había invadido, casi diría que poseído. Iría a la tumba de su creador para desahogarme y para comunicarme con Sam, en silencio. Pero nunca imaginé que, ese mismo día, él me fuera a compensar con dos grandes sorpresas.

Aquella fría mañana bajé del metro en Montparnasse Bienvenue y, envuelto en mi gabardina, caminé rápido bajo una llovizna persistente por el bulevar Edgar Quinet hasta llegar al cementerio. A la entrada encontré un plano que ubicaba los sepulcros de los más distinguidos personajes enterrados en el recinto. Eran muchos, pero uno solo me interesaba. No busqué siquiera la tumba de Cortázar, aunque confieso que no resistí la tentación de detenerme un momento ante el imponente monumento del general francés Jacques Aupick para leer su grandilocuente inscripción. Deja constancia, entre otras cosas, de cómo en 1828 el general se casó con la viuda de François Baudelaire, madre de Charles, para ese entonces un niño de siete años. La leyenda grabada en granito deja entender que el poeta, también enterrado allí, solo mereció tan elegante sepultura por ser ahijado de un célebre militar. Es probable que en este cementerio, como en todos, se encuentren mil curiosidades más, pero las investigaría tal vez en otro momento. Ese día el único sendero (allée) que buscaba era el que me llevaría a la última morada de ...

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Afincado en Colombia desde 1969. Es el autor de las biografías 'Camilo, el cura guerrillero' y 'El guerrillero invisible'.

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