Google+
El Malpensante

Artículo

Billy Wilder

Doble función

s

Mi primer encuentro con Billy Wilder fue de ataque. Estando en bachillerato fui con un compañero de clases al Teatro Aristi de Cali a ver Witness for the Prosecution (Testigo de cargo), quizá su película más hitchcockiana. Cuando estábamos absortos viendo la escena crucial del juicio, mi compañero cayó de repente sobre la silla de en frente, víctima de un ataque no de risa sino de epilepsia. Con la ayuda de otros espectadores sacamos a mi amigo de la sala y lo llevamos al elegante lobby artdeco. Mientras unos le jalaban el dedo meñique, otros le metían los dedos en la boca para que no se mordiera la lengua el pobre hombre lobby, entre espumas y estertores. Yo, sin saber qué hacer, dejé que cada uno hiciera lo suyo, pero en el fondo lo que más me preocupaba era saber qué estaba sucediendo en off, es decir, en la pantalla: en el juicio final con Marlene Dietrich. Tal era el poder de Billy Wilder. Después de que fui tan rudamente interrumpido, Testigo de cargo se me volvió una película esquiva y sólo veinte años después la pude ver y satisfacer mi curiosidad. Valió la pena la espera.

Mi segundo encuentro con Billy Wilder fue en carne y hueso. En 1978 asistí con un grupo de colombianos (entre ellos, los cineastas Carlos Palau, Victor Nieto Jr., Diego y Sergio García, el fotógrafo Hernando Guerrero y un ladrón caleño de nombre Cayetano) como delegación no oficial al Festival de Cannes. Con la viveza que nos caracteriza a los colombianos, fotocopiamos unas invitaciones y nos colamos a una fiesta muy exclusiva en La Croisette. ¿Y a quién nos topamos? Al mismísimo Billy Wilder. Carlos Palau sugirió que nos tomáramos una foto con el maestro, entonces yo abordé al vienés tímidamente y le dije que queríamos tomarnos una foto con él. Y que éramos de Colombia. “¿Columbia Pictures?”, preguntó el viejo Billy socarronamente. “No”, le respondí, “Colombia, el país”. “Entonces sí, porque no quiero saber nada de los estudios”. Y nos tomamos la foto.

Double Indemnity
(Perdición, 1944), The Lost Weekend (Días sin huella, 1945), Sunset Boulevard (El crepúculo de los dioses, 1950), Ace in the Hole (El gran carnaval, 1951), The Seven Year Itch (La comezón del séptimo año, 1955), Some Like it Hot (Una Eva y dos Adanes, 1959), The Apartment (El apartamento, 1960), ...

El contenido de esta sección está disponible solo para suscriptores

Comentarios a esta entrada

Su comentario

Luis Ospina

Co-director del documental 'Agarrando pueblo', director del Festival de Cine de Cali. En 2010 obtuvo el Premio Nacional Vida y Obra, otorgado por el Ministerio de Cultura, por toda una vida dedicada al cine.

Mayo de 2002
Edición No.38

1

Salir con chicas que no leen/ Salir con chicas que leen

Por Charles Warnke

2

Taller Malpensante de Escritura

Por El Malpensante

3

La escritura como seducción

Por El Malpensante

4

Un débil abrazo

Por Carlos Páramo

5

En la muerte de los blasfemos

Por Mario Jursich Durán

1

Salir con chicas que no leen/ Salir con chicas que leen

Por Charles Warnke

2

El calígrafo

Por Alexandru Ecovoiu

3

Sombra

Por Ruven Afanador

4

Loca carrera de los optimistas

Por

5

El proletariado de los dioses

Por Paul Brito

1

Nuestro Archivo

1 de 4

La hija del Caribe


Por María Paz Ruiz Gil


Publicado en la edición

No. 203



Dossier de Ficción [...]

Con la de palo


Por Fernando Sorrentino


Publicado en la edición

No. 204



En la vida como en el fútbol, las peores patadas son las que se devuelven. [...]

Poemas


Por Jacques Prévert


Publicado en la edición

No. 202



Tríptico  [...]

Growing up americano


Por Christopher Tibble Lloreda


Publicado en la edición

No. 203



La outside story de un hombre criado como extranjero en su propio país, contada en el spanglish que le es natural. [...]

Columnas

Poetour en una ciudad andina

Esperando a Cantinflas

La cueca larga del anti-poeta

La comba del palo

Las Marías y sus seguidores