Google+
El Malpensante

Decálogo

Monólogo del decálogo

Dossier 23 decálogos

Lo primero que tiene que saber un escritor es que siempre se escribe en primera persona. Tanto los poetas como los matemáticos, tanto los músicos como los profetas. Y, por supuesto, también los novelistas de ficción. Madame Bovary, c’est moi, dijo Flaubert. Y lo mismo hubieran podido decir, y debieran haber dicho, Mahoma (el arcángel Gabriel, c’est moi), y Pitágoras (el número soy yo), tal como sin complejos declaró Luis XIV: el Estado soy yo. Julio César, en su ropaje de escritor de historia, narraba sus hechos de general en la Guerra de las Galias asumiendo la voz fingida de una tercera persona (César dijo... César hizo... etc.) que en realidad era una primerísima persona del singular: yo soy César. Así que esto de componer un decálogo de consejos para escritores, como pide la revista El Malpensante, no creo que sea muy útil para la literatura. Cada escritor sabe lo que quiere, o cree saberlo, sea malo o bueno; y no le va a hacer caso a otro escritor que viene a hablarle de lo que cree saber él mismo.

Sin embargo, el ejercicio se ha hecho y repetido infinidad de veces. El modelo es Moisés, autor prolífico, que escribió, si es que existió, los cinco libros del Pentateuco e intercaló en ellos la famosa lista de preceptos llamada los Diez Mandamientos. Me parece a mí que para un escritor, sea poeta o novelista o historiador o teólogo o crítico o simple periodista de sucesos, el Decálogo de Moisés es de poco beneficio. Más bien al contrario. ¿Qué quedaría de la literatura universal si se ajustara a los severos preceptos mosaicos del no matar, no robar, no desear a la mujer del prójimo? No existirían ni siquiera los libros pretendidamente escritos por el propio Moisés. ¿No mentir? ¿Acaso no cuenta él mismo, tan campante, su propia muerte? La materia de la literatura, como la de la historia, está hecha de la violación de todos los mandamientos.

Para empezar, de los mandamientos propiamente literarios. Eso se llamaba, en tiempos, preceptiva: tratado normativo de retórica y poética, según el diccionario. Pero todas esas normas de retórica y poética dictadas por los académicos han sido siempre ignoradas con desparpajo por los poetas, que nunca hacen lo que se les manda (porque cuando lo hacen suele salirles mal). Y de ahí brota el río multiforme de la literatura.

Una de cuyas formas canónicas (pues las tiene, paradójicamente), comparable ...

El contenido de esta sección está disponible solo para suscriptores

Comentarios a esta entrada

Su comentario

Antonio Caballero

Es columnista y caricaturista de la revista Semana y autor de la novela 'Sin remedio'.

Noviembre de 2011
Edición No.125

1

Salir con chicas que no leen/ Salir con chicas que leen

Por Charles Warnke

2

Taller Malpensante de Escritura

Por El Malpensante

3

La escritura como seducción

Por El Malpensante

4

Un débil abrazo

Por Carlos Páramo

5

En la muerte de los blasfemos

Por Mario Jursich Durán

1

Salir con chicas que no leen/ Salir con chicas que leen

Por Charles Warnke

2

El calígrafo

Por Alexandru Ecovoiu

3

Sombra

Por Ruven Afanador

4

Loca carrera de los optimistas

Por

5

El proletariado de los dioses

Por Paul Brito

1

Nuestro Archivo

1 de 4

La sed del ojo


Por Pablo Montoya


Publicado en la edición

No. 204



La primera novela del escritor colombiano transcurre en tiempos en los que la fotografía erótica atentaba contra las buenas costumbres y los “pornógrafos” eran persegu [...]

Instrucciones para escribir un cuento de Marvel Moreno


Por Lina Alonso


Publicado en la edición

No. 204



Sígalas y tal vez pueda convertirse en protagonista de la próxima polémica literaria. [...]

¿Poeta o profeta?


Por Rodrigo Blanco Calderón


Publicado en la edición

No. 204



Michel Houellebecq lo hizo de nuevo: en su más reciente novela predijo el presente político de Francia y la aparición de los “chalecos amarillos”. Un admirador de su o [...]

El festival internacional de cine sin Cartagena


Por Teresita Goyeneche


Publicado en la edición

No. 203



¿Por qué uno de los eventos cinematográficos más longevos e importantes de Latinoamérica no promueve el trabajo de realizadores de Cartagena, la ciudad que le sirve [...]

Columnas

Poetour en una ciudad andina

Esperando a Cantinflas

La cueca larga del anti-poeta

La comba del palo

Las Marías y sus seguidores