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El Malpensante

Columna

Cuenticos violentos

¿Cuál es la realidad actual del conflicto y qué tan cerca está la paz? Las muy mediatizadas respuestas parecen estar muy cerca de la ficcíón.

© Janusz Kapusta • images.com • corbis

 

Con motivo de la muerte en combate del máximo comandante guerrillero, alias Alfonso Cano, el presidente Santos, quien en un principio había mostrado una actitud más autocontenida, finalmente pronosticó el fin del fin de las Farc. Parece que no pudo aguantarse. Pero en eso no hizo sino seguir el rastro que ya habían dejado incontables analistas. Con una importante glosa: para un político producir predicciones erradas no es deprimente, porque de hecho su carrera lo obliga a incurrir sistemáticamente en “desaciertos constructivos”. En proponer metas “casi alcanzables”. Pues en política el desempeño es también una función de las expectativas. Por eso a veces conviene que éstas siempre vayan un poco más adelante de las posibilidades reales. En cambio, para el analista social la precisión y el rigor son, o deberían ser, una guía central para su paciente labor de artesano. Ésta es una de las muchas dimensiones de la tensión entre la “lógica de la transformación” y la “lógica de la interpretación”, para adoptar los términos del análisis de Lévi-Strauss sobre el activismo de Sartre.

Bueno, es posible que el fin del fin de las Farc haya llegado. O puede que no. Es una cosa en la que hay elementos probabilísticos y contingentes. Pero si refrescáramos la memoria con algunos cuenticos violentos emblemáticos, podríamos aprender a ser un poco más precavidos. Aquí van tres.

Primer cuentico. El 8 de mayo de 1970, el periódico El Tiempo editorializó acerca de las Farc. El título del artículo era “Se desmoronan las guerrillas”. La lucha entre las líneas Pekín y Moscú había llegado, decía el periodista, a un clímax (esto sí era rigurosamente cierto). Moscú, en un esfuerzo por marcar inequívocamente sus diferencias con la otra potencia comunista, había decidido “la liquidación de las Farc”. A Tirofijo lo sacarían del país, “por la vía clandestina”, para llevarlo a una jubilación forzada tras la Cortina de Hierro. Se frustraban los planes de “quienes pretendían ensangrentar a Colombia”.<...

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Francisco Gutiérrez Sanín

Columnista de El Malpensante y El Espectador. Es profesor en el Iepri de la Universidad Nacional de Colombia.

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