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El Malpensante

Política

El humor y su relación con la crisis

Traducción de Andrea Garcés

Los chistes no solo sirven para lidiar con una realidad conflictiva y como válvula de escape ante las frustraciones. A veces –insinúa el autor– son lo que nos permite salir de la crisis.

Ilustración de Eva Vásquez

 

En junio pasado, Mitt Romney, candidato a la Presidencia de Estados Unidos por el Partido Republicano, fue atacado públicamente por intentar hacer un chiste durante una reunión con un grupo de desempleados en Tampa. “Yo también estoy desempleado”, dijo, insinuando que el trabajo que le hacía falta era la Presidencia.

Su error, obviamente, fue olvidar el significado mismo de la crisis económica y la forma en que empeora cualquier división o zozobra previa entre clases sociales. La declaración, que debía servirle para identificarse con el grupo social al que se dirigía (“yo también soy x”), tuvo justamente el efecto contrario: subrayó el abismo entre el millonario “desempleado” y los ciudadanos sin trabajo de la Florida. Pero si miramos el episodio desde otro ángulo, la broma sí sirvió –aunque no fuera en la forma que Romney esperaba–; sirvió para mostrar su propia ignorancia. El chiste recayó sobre él.

Las respuestas moralizantes de los críticos del candidato fueron increíblemente uniformes. Básicamente, se redujeron a la cantaleta de que la crisis no es materia de risas, que burlarse del desempleo es irrespetuoso con quienes no tienen trabajo, etc. Pero, ¿qué pasaría si, por el contrario, el humor y la crisis tuvieran la misma procedencia?, ¿qué pasaría si el humor naciera invariablemente en respuesta a la crisis, como una reacción frente a las brechas excesivas entre los seres humanos y su realidad social, política y económica, a las distancias que nos separan unos de otros, o a las grietas que atraviesan la realidad misma?

Si es así, en vez de reparar las múltiples fracturas de la crisis, lo único que logra la risa es acentuarlas, hacerlas definitiva y completamente lo que ya son. El humor no es, como algunos creen, una estrategia para lidiar con los problemas o un medio para desahogarse de todas las frustraciones que no pueden expresarse de otra manera… o por lo menos no es solo eso. En el mejor de los casos, el humor es la conciencia de la crisis.

Sin alterarla en absoluto, el humor le permite a la realidad “objetiva” reírse de ella misma y, al hacerlo, le permite también salirse de sí, convertirse en ot...

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