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El Malpensante

Breviario

Orgullo patrio

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No era necesario ver la película para saber cómo evolucionaría la historia, cuáles eran las características de los personajes y adivinar el final feliz, por supuesto. Así que ya tenía más o menos lo que iba a escribir sobre Daño colateral, la última producción de Arnold Schwarzenegger, donde vuelve a ser el tipo duro al que estamos acostumbrados. En esta ocasión, según adelantaban las promociones, nuestro héroe viajaba a Colombia para luchar contra unos terroristas criollos. Era una cuestión de honor, los criminales eran responsables de la muerte de su esposa y su hija. Lo bueno, como lo subrayaban las revistas de farándula locales, era que algunos actores colombianos habían tenido una participación importante en el asunto.

El filme no se había estrenado aún, pero uno se podía adelantar a las reacciones. Por un lado, estaría la protesta indignada de algunos compatriotas frente al retrato poco exacto que, una vez más, deberíamos sufrir como país y como individuos: que sólo miran la cara mala, que nosotros tenemos cosas muy buenas, que los recursos naturales, que la amabilidad de nuestra gente, que el Metro de Medellín...

El contrapeso estaría a cargo de aquellos que pensarían que el perfil de los colombianos, aunque bastante estereotipado, se había quedado corto: que hay que reconocerlo, que en la vida real somos más canallas, más criminales, más feos, que por eso me vine para Miami...

Yo, que nunca me he podido inclinar por una de las facciones en particular, y quizás bajo la influencia de cierta jactancia que se intuía en las publicaciones nacionales que había consultado, decidí sentirme orgulloso. Yo, que me considero un mal colombiano porque no me gusta el vallenato, no tomo aguardiente, no pienso que lo mejor del país es su gente, me aburren las reinas de belleza, no me gusta contar chistes ni hacer ninguna de esas cosas que hace el compatriota modelo, estaba orgulloso de mi país y apenas si podía reprimir el deseo de cantar “Colombia, tierra querida..”..

Sentí que por primera vez éramos importantes, tanto como personajes de ficción que como dueños de un territorio que se convertía en cuna de actores de alto vuelo. Hasta entonces lo más cercano que teníamos a un colombiano en el firmamento de Hollywood era John Leguízamo, que habla español de milagro, Rodrigo Obregón, que alternaba en películas clase b con mujeres en ...

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Andrés Burgos

Es el autor de 'Manual de pelea', 'Nunca en cines' y 'Mudanza'. En 2012, realizó su primer largometraje 'Sofía y el terco'.

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