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Literatura

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Desde la cuenta @pelucavieja, el escritor paisa Andrés Burgos mantiene una constante actividad en Twitter. Aquí, una selección de sus más agudas incursiones en este nuevo escenario del género aforístico.

©Vladimir Godnik • Beyond • Corbis

 

Cuando los escritores hablamos, la gente se da cuenta de la importancia de los editores.

Las ciudades se dividen entre aquellas en las que uno termina inexorablemente hablando con el taxista y las que no.

La incapacidad para captar la ironía no contradice la inteligencia de alguien, pero sí reduce su atractivo.

Hay partes geniales de ciertas historias que solamente pueden rescatar los malos periodistas.

La gente come postre no porque haya quedado con hambre sino por el placer del exceso. Bueno, pues el adulterio es igual.

Entre los sordomudos, el que desarrolla párkinson pasa a ser tartamudo.

Lo prometido endeuda.

Los programas de repostería en TV son el porno de las mujeres.

Cualquier canción cuya letra no se entienda habla de la cocaína.

Hay muchas parejas pegadas con babas.

Entregarse completamente al yoga otorga una prometedora elasticidad para la cama y una tediosa personalidad para antes y después

Yo prefiero no despertar la envidia porque se levanta de muy mal genio.

Uno mira los carteles de los sindicatos y parece que protestaran también contra cualquier evolución del diseño.

La suciedad de los poetas vivos.

Cuando llueve en Bogotá es como si se trapeara sin haber barrido.

Al señor que es mi pastor nada le falta.

El infierno no está dividido en círculos sino en mesas de trabajo.

Mafioso ochentero que siga vivo está estancado.

La pérdida de la memoria empieza cuando al mirar fotos viejas no recordamos el momento en que empezamos a perder la cintura.

Esnob es quien tiene mejor acento gringo en español que en inglés.

La clave para ganar Miss Universo es tener una señorita Colombia extranjera.

Una de las ventajas de los amores furtivos es que están mejor editados.

La castración química consiste en beber demasiado.

Siempre me ha parecido una contradicción que los políticos homofóbicos les den la espalda a los homosexuales.

El verdadero huracán apocalíptico será aquel que bauticen Yonfredi.

Borges no habría visto todo esto con buenos ojos.

En Colombia se cumple religiosamente la libertad de incultos.

Lástima no ser cosmopolita para poder sentir saudade.

Hoy vi el infierno. Tenía un cartel que decía “Escuela de percusión”.

La parte que más me gusta de mi cuerpo es mi rabo de paja.

Me gustan las mujeres de esa edad en la que dejan de citar a Cortázar.

Mi lenguaje incluyente consiste en tener siempre a la mano un sinónimo por si alguien no entendió.

El único refugio que me queda para darme aires de superioridad moral es la ortografía.

Para que el matrimonio gay sea completamente igualitario deben comprometerse a engordar y abandonar el coito una vez que se casen.

El cuerpo se tarda menos en eliminar las toxinas de las drogas que la arena incrustada en rincones extraños luego de visitar la playa.

En el cine, para poder improvisar tranquilamente hay que tenerlo todo muy bien planeado.

La barba es una concesión que nos hace la testosterona a los cachetones.

Estoy dispuesto a embarcarme en conversaciones profundas solo si conducen a sexo banal.

Una relación ha madurado cuando las partes se pelean por permanecer abajo durante la cópula.

Los noticieros de la mañana en Colombia te roban el sueño pero te dejan de cama.

Los niños tienen gusto mafioso.

Si algo es lo suficientemente asqueroso, pronto la gente le atribuirá bondades curativas.

Me defino como “competitivo” para disfrazar el hecho de que simplemente soy envidioso.

Tengo varios amigos con un gran pasado por delante.

Soy malísimo para el arte conceptual: donde hay mugre suelo ver mugre.

A veces sueño que un meteorito cae sobre Bogotá y la construye.

Quien compra un libro de un autor colombiano, para regalarlo a quien le gusta, aumenta sus posibilidades de tener sexo... con el autor.

La diferencia entre el hombre y la mujer es que al primero bajo ninguna circunstancia le lucen los zapatos durante el coito

Un colombiano no es tanto el que nace en el país como quien se aguanta una canción bailable a las ocho de la mañana.

Vehículo blanco de vidrios oscuros es el equivalente adinerado de medias blancas con zapatos negros.

El mejor vino es el que se toman las mujeres fáciles cuando están cerca de uno.

Colombia tiene varios caricaturistas excelentes a quienes lo único que les hace falta es tener sentido del humor.

Mi cuerpo es un templo. Antes era un cine, pero quebró.

Los verbos irregulares se inventaron para matar nuestra infancia.

Un geólogo es un historiador que no se detiene en nimiedades.

Poco recomendable es involucrarse sentimentalmente con alguien que acaba de salir de una larga felación.

La edad en la que la belleza de las mujeres alcanza su esplendor: cuando los hombres cumplen cuarenta.

Empatía: el dolor en los huesos que siente una mujer cuando ve a otra montada en unos zapatos de tacones absurdamente altos.

Los ciegos oyen el timbre al final del túnel.

Un hombre sabio y maduro es aquel cuyas orejas saben escuchar pero también aprecian una buena pinza depiladora.

Esos odiosos individuos que no hablan para no llamar a las cosas por su nombre: los eufemimos.

A los satanistas, de pequeños, les contaban cuentos de Hades.

Las revoluciones son como el sexo casual: pasada la euforia viene lo incómodo.

El problema más común en las reuniones de dictadores es que cada uno quiere decidir lo que deben tomar los demás.

A la gente con carencias para procesar la ironía, la vida los compensa con toneladas de susceptibilidad e indignación.

Un “bebé medicamento” es aquel que nace para vivir básicamente al servicio de sus hermanos. En mi tierra le tenían otro nombre: hermana.

Ahí están los depresivos otra vez poniendo el grito en el suelo.

Para disgusto de los monopolizadores de la espiritualidad, doblar ropa también es un ejercicio de meditación trascendental.

El dilema del perezoso es otro: ver el vaso medio sucio o medio limpio.

Amor, tengo que hacerte una confusión.

Vi Garganta profunda. No sé. Creo que habrían podido ahondar más en el tema.

Soy más viejo de lo que padezco.

Esas noches en las que uno se equivodka.

La tercera causa de muertes en Navidad en Colombia es el ahogamiento con un pedazo de buñuelo después de un chiste viejo.

A los 35 un hombre alcanza la plena inmadurez sexual.

Sale un nuevo GPS con superioridad moral que no le dice a uno dónde está sino dónde debería estar.

Voy a regalar todos mis bienes. Pero cada uno irá en un paquete con quince de mis males.

El granizo es el circo de pulgas de la lluvia.

Algún día montaré una secta como Dios manda.

Algún día se descubrirá que a nadie le gusta la rúgula y todo se debió a una cadena de malentendidos y apariencias.

La suerte de la fea en manos del alcohol queda.

Descubrirse un error de ortografía es como verse gordo en una foto.

Hay gente con unas prioridades tan secundarias...

Quien tiene jacuzzi no tiene buenas intenciones.

Un delantero jamás debe burlarse de un defensa, porque después el destino le puede pasar fractura.

Los pelos de la nariz son parientes pobres de las pestañas dedicados a la minería.

No importa qué tan conciliadora sea una mujer, siempre en un punto de la vida tendrá como antagonista a la empleada de la limpieza.

Uno está viejo y neurótico si la gente y la comida empiezan a caerle mal con la misma frecuencia.

Les creeré a las protestas de los gays el día que hagan una huelga de hombre.

Todo el mundo tiene derecho a que se le conceda el maleficio de la duda.

Por supuesto que existe vida después de esta vida, pero todo es mucho más caro.

Una buena razón de un hombre para casarse es poder saber dónde están las cosas.

Si los seres humanos –como los perros– nos quedáramos pegados un rato después del coito, el sexo casual se reduciría casi hasta desaparecer.

Me impresiona la capacidad que tiene cierta gente para virar las conversaciones, sea cual sea el tema, y terminar hablando de mí mismo.

Mi mamá puso un video en internet para conseguirme novia. La idea no le gustó para nada a mi esposa.

En la antigua Roma, a falta de fútbol, algunas mujeres decían no saber nada de gladiadores ni entender su gracia.

Las mujeres insisten en llenarse de inseguridades frente a su figura ignorando el hecho de que no hay nada que cuatro rones no puedan solucionar.

La clase media se divide en clase media como tal y pobreza en stand by.

Un collar perdió la vida en un ajuste de cuentas.

“Yo soy yo y mi circunstancia”, dijo Ortega y Gasset en circunstancias desconocidas.

Recuerdo con nostalgia la última vez que no nos vimos.

Yo creía que eso de las iras hormonales femeninas era un mito. En esa época tenía mis dos ojos y completa la dentadura.

Para recuperarnos, los escritores que tenemos nulo reconocimiento masivo asistimos a reuniones de Anónimos Anónimos.

El proceso creativo tiene etapas imprescindibles, como doblar las medias o lavar los platos.

Hay daneses tan rubios que parecen cuarentonas argentinas.

Un capuchino es un café en leche con afro.

Para que la vida fuera realmente excitante habría que editarla. El problema es que entonces quedaría muy corta.

Los tacaños se convierten en eyaculadores precoces cuando tienen sexo telefónico.

Temo por las vidas de algunos personajes públicos. Temo que resulten demasiado largas.

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Andrés Burgos

Es el autor de 'Manual de pelea', 'Nunca en cines' y 'Mudanza'. En 2012, realizó su primer largometraje 'Sofía y el terco'.

Febrero de 2012
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Salir con chicas que no leen/ Salir con chicas que leen

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