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El Malpensante

Columna

Una carta por la paz

El anuncio de las Farc de abandonar el secuestro extorsivo ha abierto de nuevo la perspectiva de una eventual salida pacífica al conflicto. ¿Qué se puede esperar de esta promesa?

“Las Farc son el enemigo de Colombia”, “a las Farc hay que acabarlas”, “todo lo que digan las Farc es falso”. Estas tres frases recogen el consenso popular de los últimos diez años, y derrotar a las Farc es lo más parecido que hemos tenido a un “proyecto nacional” en la historia.

Si alguien cree que exagero, le recuerdo que ninguna causa ha movilizado tales multitudes como la marcha del 4 de febrero de 2008 en contra de las Farc (y que la marcha contra los paramilitares del 6 de marzo siguiente no tuvo casi eco). O, más sencillamente, le recuerdo que Santos fue elegido por cuenta de Uribe, y que Uribe fue elegido y reelegido por cuenta del repudio visceral del pueblo colombiano hacia las Farc.

Menciono estas obviedades porque sin ellas no se aprecian bien la extensión y la intensidad del rechazo a cualquier propuesta o conato de negociar otra vez con la guerrilla. Incluidas –o comenzando por– las propuestas o conatos de la propia guerrilla. Después de 48 años de comunicados, declaraciones y documentos farragosos que nadie lee, nadie entiende y nadie quiere entender, los medios al unísono descartan todo lo que diga o anuncie la guerrilla –porque a las Farc no se les puede creer–.

Y por supuesto, si alguien intenta entender lo que dice el enemigo, se expone a que lo malentiendan o lo tilden de traidor.

Sin embargo, al enemigo hay que entenderlo si se piensa hablar con él, como también hay que entenderlo para poder derrotarlo. Y así, en medio del ruido y de las suspicacias, algunos académicos han dedicado años a estudiar los documentos y a tratar de comprender qué está pasando dentro de las guerrillas.

Pues a raíz del anuncio de que las Farc no harían más secuestros extorsivos, un grupo de más de cien académicos de distintas orientaciones políticas dirigimos una carta al presidente Santos, exhortándolo a recordar otra frase de su discurso de posesión: “La puerta del diálogo no está cerrada con llave... mi gobierno estará abierto a cualquier conversación que busque la erradicación de la violencia y la construcción de una sociedad más próspera, equitativa y justa”.

La carta se justifica porque en el comunicado del “Estado Mayor de las Farc-EP” no hay uno sino varios elementos novedosos que los medios no captaron, que el país no conoce y que objetivamente significan algún rayo de luz del otro l...

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Hernando Gómez Buendía

Columnista de El Malpensante. Es también director de la revista digital www.razonpublica.com.

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