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Un coup d'état toujours abolira le hasard

En la democracia más influyente del mundo se pierden miles de votos y el que ganó la presidencia muy seguramente fue el mismo que la perdió. Entre tanto, cristianos de extrema derecha tendrán una influencia asfixiante en los próximos cuatro años. Los detalles darían risa, si no fuera porque pueden sacudir al mundo.

Me escribe un novelista: “¿No has notado que todo el mundo anda diciendo ‘Feliz Año Nuevo’ con sarcasmo?”. En los clasificados del New York Review of Books, “a consecuencia de las elecciones nacionales”, una pareja de académicos busca trabajo en otro país. Una ejecutiva bancaria de Washington, a quien conozco apenas, me llama a preguntarme qué marca de cigarrillos fumo: ha decidido retomar el hábito. Los amigos que me encuentro por la calle están menos disgustados que aturdidos: varados en la isla de CNN desde hace meses, ahora se dan cuenta de que no vendrá barco alguno a rescatarlos. Estados Unidos ha sufrido el primer golpe de estado de su historia.

Si bien no hubo derramamiento de sangre ni los tanques rodearon la Casa Blanca, la palabra “golpe” no es hiperbólica. En efecto, una ilegalidad declarada legal, una corrupta usurpación del poder tuvo lugar en el país que se figura ser el faro de la democracia. Repasemos brevemente la historia:

Al Gore obtuvo unos 540.000 votos más que George W. Bush. Sin embargo, las elecciones presidenciales se definen mediante el anacrónico sistema de un Colegio Electoral al que cada estado envía delegados que votan según la voluntad del respectivo electorado estatal, siguiendo casi siempre la regla de que el vencedor se lleva todos los votos de la delegación. El Colegio, un invento del siglo xviii, fue una concesión política de último minuto que se hizo a los sureños poseedores de esclavos cuando se redactó la Constitución de los Estados Unidos. Los delegados se asignaban según la población. Los esclavos no podían votar, desde luego, pero en los cálculos del reparto se consideraba que uno de ellos equivalía a tres quintas partes de un ser humano, aumentando así la población de los estados esclavistas y el número de sus delegados. También se creía en ese entonces, aunque se haya olvidado ahora, que una élite de respetables electores anularía la posibilidad de que el impredecible populacho eligiese a un candidato inconveniente. Los Padres Fundadores sentían un limitado entusiasmo por la democracia.

Como bien sabe todo el mundo, el pasado noviembre los resultados estuvieron tan reñidos que la contienda por la mayoría en el Colegio Electoral terminó dependiendo de los votos del estado de la Florida. El hermano de George Bush es gobernador de ese estado, la abrumadora mayoría de su cuerpo legislativo es republicana y su secreta...

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