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El Malpensante

Columna

¿A dónde van Los Lagartos?

Después de lo sucedido con el Parque de la Independencia y el aeropuerto Eldorado, otra obra en riesgo de ser violentamente "restaurada" –la sede del Club Los Lagartos– plantea serios cuestionamientos sobre la conservación en nuestro país.

Vista actual del club Los Lagartos.

Como estoy investigando qué ha pasado con algunas obras de Gabriel Serrano, conseguí una invitación a almorzar en el club Los Lagartos, cuya sede es un edificio diseñado precisamente por la firma del arquitecto bogotano en los años cincuenta. Fui en los días pasados y al llegar me sorprendió que el techo del comedor fuera a dos aguas, es decir que subiera y bajara hacia ambos lados, como en cualquier casa tradicional. Ya que se trata de una evidente modificación al diseño original, inspirado en Taliesin –la casa de invierno y escuela de arquitectura de Frank Lloyd Wright en Arizona–, me puse a averiguar qué los había llevado a tan extraña modificación.

Por un arquitecto del club, me enteré de que en algún momento de los años setenta los directivos habían optado por tener una taberna de estilo inglés. Así de simple. También me enteré de que acaban de fallar un concurso para el diseño de una nueva taberna y que el proyecto ganador, en lugar de recuperar el espacio en el que estábamos, se propone convertirlo en una construcción totalmente distinta.

Dada la extraordinaria calidad del edificio –es uno de los primeros de su época, además de ser único entre la producción de una firma que a partir de ese momento se especializaría en otro tipo de construcciones–, me parece importante discutir la posibilidad de darle algún tipo de protección patrimonial. En este momento no la tiene, pero podría llegar a tenerla. Mientras no se haya otorgado licencia al proyecto ganador, es posible hacer la solicitud ante Planeación Nacional (en breve tocará hacerla ante el Instituto Distrital de Patrimonio Cultural, idpc) y aguardar a que un comité interno la evalúe y tome una decisión. Hecho el trámite, se trataría entonces de ver quiénes llegan primero: si los defensores a las instancias culturales, o los reformadores a la curaduría urbana.

De entrada confieso mi escepticismo. No es mucho lo que se puede esperar de un organismo que dejó pasar la demolición del aeropuerto Eldorado y la mutilación del Parque de la Independencia como si fueran ropa vieja. Pero se puede hacer el intento y esperar que el Instituto, en una especie de acto de expi...

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Juan Luis Rodríguez

Es profesor de Arquitectura de la Universidad Nacional de Colombia.

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