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El Malpensante

Iceberg

Lejos del clic y Llamémoslo "un cover"

Ideas, apuntes, críticas, tendencias, habladurías

© Jairo Barragán

 

A estas alturas no vale la pena seguir despelucándose. Ya se ha vertido suficiente indignación, sarcasmo y rabia como para intentar un abucheo tardío a lo que hicieron el gobierno, las Cortes y los congresistas con la reforma a la justicia. Si acaso, por lo ingeniosa, quedaría celebrar la muy divertida sigla que un genio anónimo de la lengua inventó para fustigar tanto bochorno: así como hablamos de las bacrim –dijo este cáustico observador–, también deberíamos hablar de las bacon, esto es, de las “bandas de congresistas”.

Buen humor aparte, lo único que tal vez convenga reiterar (e incluso machacar hasta el cansancio) es que este episodio no ha concluido felizmente. Sugerimos a quienes nos siguen leer la columna de Hernando Gómez Buendía que publicamos en este número. Allí, el director de Razón Pública explica de manera categórica por qué podríamos levantarnos una mañana de estas con la noticia de que el engendro de la reforma a la justicia está vivito y coleando. Bastará con que la Corte Constitucional conceptúe que el trámite violó la Carta Magna para que volvamos al mismo escenario azaroso de hace unos días. No es en absoluto una posibilidad descabellada: aunque ilustres juristas han intentado encontrar en la Constitución más significados ocultos que en la ballena blanca de Moby Dick, lo cierto es que tales exégesis para demostrar que el gobierno actuó dizque en derecho no parecen más que esfuerzos inútiles por meterle muela a un pan excesivamente rancio.

Así las cosas, valdría la pena, no tanto revivir el encabronamiento con el presidente, con casi todo el Congreso y con casi todos los magistrados de las Cortes –un combustible de mucha potencia pero escasa duración–, como dedicarnos a tareas más sencillas y a la postre más efectivas para la democracia. Desde el mismo día en que fue aprobada la reforma, las redes sociales comenzaron a hervir de indignación. No seremos nosotros quienes nieguen que se trataba de un repudio sincero a las fe...

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